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Buenos Aires, 14 dic (EFE).- El presidente argentino, Mauricio Macri, envió hoy una importante señal al campo con una rebaja de los impuestos a las exportaciones agropecuarias y la promesa de mejorar las infraestructuras con el fin de duplicar la producción y que el país se convierta “en el supermercado del mundo”.

“Sin el campo el país no sale hacia adelante”, dijo Macri, del frente conservador Cambiemos, en su primer acto con productores, en el que prometió “cuidar” al sector, en un claro intento de pasar página al enfrentamiento que marcó la gestión de su predecesora, Cristina Fernández.

En la ciudad bonaerense de Pergamino, uno de los centros agrícolas de referencia en Argentina, los productores recibieron con aplausos y gritos de “sí se puede” la decisión de Macri de firmar “el decreto de retención cero a las exportaciones de las economías regionales”, tal y como había prometido durante la campaña electoral.

La nueva normativa reducirá del 35 % al 30 % los impuestos a las exportaciones de soja, el cultivo estrella de Argentina, con una cosecha récord para esta temporada de 61 millones de toneladas, según detalló el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, presente en el acto.

La exportación de carne, de cereales como trigo, cebada, maíz y girasol y de otros cultivos regionales, entre ellos yerba mate, algodón y caña de azúcar, pasa del actual gravamen del 15 % a estar exenta de retenciones.

Las grandes patronales agrarias argentinas celebraron el anuncio gubernamental y expresaron su confianza en que el Gobierno tome otras medidas económicas que les beneficien, como una devaluación del peso, mantenido por debajo de los 10 pesos durante la anterior administración.

“Indudablemente son las medidas que esperamos desde hace tantos años”, dijo a Efe Egidio Mailland, presidente de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), una de las cuatro mayores patronales rurales del país.

“La eliminación para trigo, maíz, cebada tiene un muy buen impacto. Pero en soja, de cinco puntos nada más, lo va a ayudar en tanto y cuanto cambie el tipo de cambio, que hay que ver en qué punto lo ponen”, agregó Mailland, para quien “una devaluación acompaña y mejora” la rentabilidad del campo.

Para Omar Príncipe, titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), la quita de retenciones es también “una buena noticia”, pero pidió garantías para que el impacto positivo llegue a los pequeños campesinos.

En diálogo con radio América, Príncipe puso como ejemplo a los pequeños productores de trigo, que vendieron su cosecha a los exportadores a 500 o 600 pesos (51 o 61 dólares) la tonelada y “ahora se está hablando de un precio de 2.000 pesos (204 dólares) por tonelada”.

El Ejecutivo conservador confía en paliar la caída de ingresos por la rebaja de retenciones con un fuerte aumento de la producción y un mayor control fiscal.

“Si hay más ganancias, hay que pagar con alegría más impuestos”, afirmó Macri, quien advirtió que va a ser “implacable aplicando la ley a aquellos que no la cumplen”, en referencia a la evasión de impuestos.

El nuevo mandatario se mostró convencido de que Argentina puede duplicar la producción de alimentos y se comprometió a “poner en marcha el mejor plan de infraestructuras de la historia” del país suramericano para facilitar el crecimiento del sector.

Además, pidió impulsar el valor agregado de las exportaciones al señalar que “Argentina tiene que dejar de ser el granero del mundo para ser el supermercado del mundo”.

Según un informe elaborado por IES Consultores, Argentina cerró su última campaña agrícola con una cosecha récord de 116 millones de toneladas, de las cuales 61 millones corresponde a soja.

Parte de la cosecha se mantiene sin liquidar y el equipo económico del nuevo Gabinete busca alentar la entrada de hasta 10.000 millones de dólares de granos acopiados para reforzar las reservas del Banco Central y poner en marcha otras medidas económicas prometidas en campaña. EFE