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Miriam Burgués

Washington, 9 dic (EFE).- Para el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, 2015 ha sido un año de progresos con Cuba, Irán y en el acuerdo comercial TPP, pero también de estancamiento en asuntos como el conflicto sirio, la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI), el control de armas o la inmigración.

A finales de junio, Obama vivió sin duda los mejores días de su Presidencia, gracias en parte a dos importantes fallos del Tribunal Supremo sobre su reforma sanitaria y el matrimonio homosexual.

El máximo tribunal de EEUU se puso del lado de Obama, el primer presidente del país que ha defendido públicamente el matrimonio entre homosexuales, al legalizar a nivel nacional esas uniones.

Por otro lado, con un fallo favorable a los subsidios federales para adquirir seguros médicos, el Supremo avaló de nuevo, como ya lo hizo en 2012, la reforma sanitaria de Obama, el logro más tangible de sus primeros cuatro años en la Casa Blanca.

También ha sido el año de demostrar que la apuesta de Obama por la diplomacia frente al aislamiento o al enfrentamiento ha funcionado, al menos en los casos de Cuba e Irán.

Durante 2015 ha avanzado, y más rápido de lo que muchos pensaban, el proceso de normalización de relaciones con Cuba, que derivó en la reapertura de las embajadas en Washington y La Habana, tras más de medio siglo de ruptura diplomática, y ha propiciado dos encuentros de alto nivel entre Obama y su homólogo Raúl Castro.

Pero el proceso de normalización completa de las relaciones será largo y complejo, dada la persistencia del embargo económico de EEUU sobre la isla, las diferencias sobre los derechos humanos y la reclamación cubana sobre el territorio de Guantánamo.

Con Irán también está Obama en el inicio de un proceso igualmente difícil, tras el histórico acuerdo nuclear alcanzado en julio en Viena entre la República Islámica y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania).

El acuerdo con Irán, cuyo objetivo es controlar las actividades nucleares de Teherán para que no logre desarrollar un arma atómica, ha tensado la relación de Obama con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y también con los republicanos en EEUU, que fracasaron en su intento de bloquear ese pacto en el Congreso.

Esos mismos republicanos sí se han alineado en general con Obama en la defensa del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), cerrado en octubre tras años de negociaciones y un objetivo prioritario del mandatario dentro de su política de profundizar la presencia estadounidense en Asia para hacer contrapeso a China.

Junto con la campaña a favor del TPP, que continuará en 2016 porque el Congreso debe ratificar ese acuerdo, Obama se ha involucrado más profundamente en los últimos meses en la lucha contra el cambio climático, con compromisos específicos para que EEUU reduzca sus emisiones contaminantes y lidere a nivel global.

Cuando se fue de vacaciones en agosto, daba la sensación de que 2015 iba a ser su mejor año en la Casa Blanca, pero en estos últimos meses la situación se ha complicado para Obama en Siria con la entrada de Rusia en el conflicto armado y la amenaza del EI es mucho más palpable tras los atentados de París y la matanza de San Bernardino (EEUU).

Los autores de esa masacre, el peor “acto de terrorismo” en suelo estadounidense desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y que causó 14 muertos y 21 heridos, eran seguidores del EI, según asegura el grupo yihadista.

“Siria fue abandonada” por Obama, de acuerdo con Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa y que ve a un presidente que “ha divagado” ante el conflicto en ese país y que, sin una política clara, “engendró” en cierto modo al EI, según dijo a Efe.

Tras los ataques de París y San Bernardino, Obama ha defendido su estrategia contra el EI y ha dicho que sería “un error” enviar un gran número de tropas a Siria para combatir sobre el terreno a los yihadistas al estilo de las guerras en Irak y Afganistán, pero incluso políticos de su partido, el Demócrata, reclaman un cambio.

También este año, Obama ha tenido que admitir que no va a poder cerrar la guerra en Irak, donde EEUU mantiene tropas para asesorar a las fuerzas locales que combaten al EI, y tampoco la de Afganistán, ya que su último plan es que al menos 5.500 soldados sigan allí cuando él deje la Casa Blanca en enero de 2017.

La mayor frustración de sus casi siete años de mandato sigue siendo no haber conseguido que se aprobaran leyes para mejorar el control de las armas de fuego.

A juicio de Schmidt, entre los “mejores momentos” de Obama en este 2015 está su “indignación”, expresada públicamente, tras tiroteos como el de junio en una iglesia de la comunidad negra de Charleston (Carolina del Sur), donde murieron nueve personas, o el de octubre en la universidad de Umpqua, en Oregón.

Este año tampoco ha habido avances sobre las medidas ejecutivas anunciadas por Obama en 2014 para regularizar temporalmente a millones de inmigrantes indocumentados, ya que sufrieron varios bloqueos judiciales y ahora están en manos del Tribunal Supremo.

Por otro lado, Obama está preparando un nuevo plan para tratar de cerrar la cárcel de Guantánamo (Cuba), algo que apunta a convertirse en su mayor reto interno en 2016 junto con su objetivo de reformar el sistema de justicia penal. EFE