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Amer Hamid y Yaser Yunes

Bagdad/Mosul, 5 dic (EFE).- La llegada de cientos de soldados turcos al norte de Irak para apoyar a las fuerzas que luchan contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) suscitó hoy el rechazo del Gobierno de Bagdad, que exigió su retirada inmediata.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, calificó de “violación de la soberanía iraquí” la entrada ayer de nuevas fuerzas turcas con armamento pesado en la provincia de Nínive, cuya capital, Mosul, está tomada por el EI desde junio de 2014.

En un comunicado, Al Abadi denunció que esta decisión de Turquía fue tomada “sin consultar o pedir permiso a las autoridades iraquíes”.

Por su parte, el presidente iraquí, Fuad Masum, dijo que este despliegue es “una violación de las leyes y normas internacionales” y contribuye a “multiplicar las tensiones que ya existen en el ámbito regional”.

Ambos líderes exigieron la retirada inmediata de las tropas turcas, mientras que el primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu, defendió que el envío de más efectivos es “una actividad rutinaria de refuerzo”.

La función de las tropas turcas desplegadas en Nínive es entrenar y asesorar a las fuerzas iraquíes que se preparan para expulsar al EI de la ciudad de Mosul, aunque algunas fuentes apuntan que el nuevo contingente podría tener una misión de combate.

Al respecto, Davutoglu aseguró hoy que los cientos de soldados turcos tienen como único objetivo entrenar a voluntarios locales en la lucha contra el EI, como llevan haciendo desde hace un año en las afueras de Mosul.

Según el diario turco Hürriyet, unos 400 soldados adicionales fueron enviados a las afueras de Mosul, con lo que el número de efectivos turcos ya alcanza los 600.

También el gobernador de la provincia de Nínive, Nofal al Akub, aseguró hoy a Efe que el objetivo es que den formación y asesoramiento a las milicias iraquíes y que será el mando de operaciones de su región el que supervisará la ofensiva contra Mosul.

Esta ciudad es el principal feudo del EI en el norte de Irak y aguarda desde hace meses la prometida ofensiva del Ejército iraquí para liberarlos de los yihadistas.

Las nuevas fuerzas turcas llegaron al campamento de Al Zalkan (Bashika para los turcos), a 25 kilómetros al norte de Mosul, que cuenta con más de 80.000 combatientes de la milicia suní iraquí Multitud Nacional.

Un responsable de ese campamento, que pidió el anonimato, reveló a Efe que los refuerzos turcos llegaron con 25 tanques y blindados, ametralladoras de mortero y tres helicópteros militares, lo que despierta dudas sobre su misión únicamente de entrenamiento.

El hasta hoy portavoz de Al Zalkan, Mahmud al Suryi, informó ayer de que este regimiento es de combate y se prepara para participar en las operaciones. Sus declaraciones le costaron el puesto.

En opinión del analista militar Amer al Yosuf, las tropas de Turquía deben ser de entrenamiento porque a ese país “no le beneficia meter a sus fuerzas en la batalla de Nínive”.

“Está lejos de sus fronteras y de sus intereses estratégicos”, comentó a Efe Al Yosuf, que agregó que no tiene sentido mandar ahora tropas ya que la ofensiva para liberar Mosul no comenzará probablemente antes de verano.

También indicó que la región autónoma del Kurdistán no permitiría la entrada de fuerzas de combate sin permiso del Gobierno iraquí porque esto complicaría las relaciones entre Erbil y Bagdad.

El experto apuntó asimismo que a Turquía no le interesa verse envuelta en una nueva polémica en la esfera internacional tras el derribo el pasado 22 de noviembre del bombardero ruso Su-24 en la frontera siria.

Tras este suceso las relaciones de Turquía y Rusia son muy tensas y el presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a Ankara y sus líderes de “llenarse los bolsillos con el crudo robado” en Siria e Irak por el EI.

La presencia de tropas extranjeras en Irak ha sido un tema recurrente esta semana después de que el Pentágono anunciara el envío a ese país de un centenar de militares y el senador John McCain propusiera 10.000 soldados.

Ante esta posibilidad, las autoridades iraquíes insistieron también en que no necesitan el despliegue de fuerzas terrestres extranjeras y subrayaron que si este se produce lo considerarán “una agresión” a su soberanía nacional. EFE

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