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Alicia López

Madrid, 3 nov (EFE).- Después de ocho años de recorrido, UPYD se enfrenta el 20 de diciembre a una cita clave para su supervivencia porque, de cumplirse los peores augurios de las encuestas (0,7 por ciento de intención de voto según el CIS de hoy), saldría del Congreso y casi de la política.

Este apoyo que queda muy lejos del 4,69 que cosechó en las anteriores y que le permitió hasta formar grupo propio (cinco diputados), aunque es el mismo respaldo con el que entró por primera vez en la Cámara en las generales de 2008 y al que se aferra su candidato, Andrés Herzog, para mantener viva la esperanza.

Pero entonces, ni había irrumpido Ciudadanos jugando en su misma banda ni habían rechazado todavía una alianza electoral con el partido de Albert Rivera para seguir a flote, y tampoco UPYD se habían hundido en una profunda crisis interna por el encadenamiento de fracasos electorales.

Ha sido un año, este último, extremadamente difícil para la formación magenta, en el que ha tenido que lidiar con la huida masiva de dirigentes y militantes -muchos hacia C's-, con una caída de recursos económicos que, entre otras cosas, le ha obligado a abandonar muchas de las causas judiciales en las que estaba personada.

Incluso, tuvo que poner en marcha un ERE en su plantilla para despedir al 75 por ciento de los empleados.

Un “annus horribilis”, en definitiva, que UPYD espera remontar con el cambio estético y de liderazgo, que se vio forzado a emprender en junio con la celebración de un congreso extraordinario, que acabó partiendo en dos a esta fuerza política.

Salió Rosa Díez de la dirección -aunque ahí sigue su sombra- y entró su protegido, Andrés Herzog, avalado por su trabajo judicial en la lucha de UPyD en el caso Bankia, contra la corrupción y el independentismo de Cataluña.

Pero ganó por tan solo un puñado de votos a su rival renovadora, Irene Lozano, que acabó cambiando UPYD por un valor más seguro y ahora va de “número cuatro” del PSOE por Madrid. Otros dirigentes, como Toni Cantó, el exeurodiputado Fernando Maura y el exdiputado asturiano Ignacio Prendes eligieron Ciudadanos para reflotar su carrera política.

Con el retoque que se hizo de la marca y una nueva ejecutiva, Herzog confía en mantener a UPYD en el Congreso. Y ese es el reto: resistir.

Un escaño, en este momento, sería hasta un buen resultado para UPYD, según reconocen a Efe fuentes del partido, que, por lo demás, mantiene en el programa electoral todas sus “esencias” fundacionales y que resume perfectamente su lema de campaña: “Más España”.

Prioritaria es, por tanto, la propuesta de UPYD de reforma constitucional, que persigue, a corto plazo, contrarrestar el desafío independentista en Cataluña, pero que lo que busca es blindar para siempre la igualdad de todos los españoles vivan donde vivan.

La despolitización de las instituciones, entre ellas el Consejo General del Poder Judicial, la transparencia y la lucha contra la corrupción, son otros de los ejes de la campaña, que arranca esta medianoche y que se centrará en la provincia de Madrid.

Defenderán también un plan económico y de fomento del empleo, que insiste en la línea de asegurar la igualdad económica de los españoles y suprimir el concierto económico del País Vasco y Navarra.

Y para defender ese proyecto, Herzog cuenta en su lista, que cierra Rosa Díez por “aclamación”, con los dos diputados más novatos (Julio Lleonart y Rafael Calduch) en los primeros puestos.

El filósofo Fernando Savater, cofundador del partido, y los escritores Andrés Trepiello y Fernando Iwasaki son el reclamo de UPYD para el Senado, cuyo cierre incluye en el programa electoral.EFE