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1Los atentados de París han abierto una herida en todo el mundo difícil de cerrar. 129 personas perdi

Los atentados de París han abierto una herida en todo el mundo difícil de cerrar. 129 personas perdieron la vida de forma cruel e injusta el pasado 13 de noviembre mientras se divertían cenando, riendo y cantando en diferentes puntos de la ciudad gala. Una masacre atroz llevada a cabo por yihadistas del Estado Islámico que asesinan sin piedad a cada cual que se cruza en su camino. El peligro y el riesgo son muy altos en todos los países de Europa, donde se han radicalizado muchos de ellos. Algunos se han marchado a Siria e Iraq a combatir y, aunque se intente controlar su regreso a los países de origen, es complicado. Además, las fuerzas de seguridad ponen el mayor foco en los que están aquí y podrían atacar en cualquier momento. Está claro que Francia no es España, y que el problema de fondo de ellos es mucho más grande que el nuestro, pero no nos libramos de tener a este tipo de terroristas entre nosotros. Sin que se aumente la histeria colectiva que ya se palpa en el ambiente, hablamos con expertos para arrojar luz al perfil de esas personas que, sin empatía, cogen un arma y comienzan a matar “infieles”, como ellos los llaman. ¿Existe un perfil único del yihadista? Hace pocos días, las autoridades galas difundían una imagen en la que señalaban “los primeros signos que pueden alertar” de que una persona se ha radicalizado:1. “Son desconfiados con sus viejos amigos, a los que ahora consideran como “impuros”2. “Rechazan a los miembros de su familia”3. “Cambian drásticamente sus hábitos alimenticios”4. “Abandonan la escuela o la formación profesional porque la renuncia a la educación forma parte de su conspiración”5. “Evitan escuchar música porque les distrae de su misión”6. “No ven la televisión ni van al cine porque creen que esas imágenes están prohibidas”Pero, ¿realmente funciona esto para identificar a un yihadista? “No existe un perfil único”, señala Antonio Alonso, profesor del CEU especializado en Asia Central, que apunta a que no hay que caer en la trampa de generalizar, ya que “uno es de una forma, y otro de otra”. Alonso cuenta que es muy importante conocer que no todos son iguales, ya que muchos de ellos tenían familia y se despedían de ellos con lágrimas en los ojos, mientras que otros han mostrado mucha más frialdad. “Son imprevisibles”, afirma rotundamente el experto en Seguridad e Inteligencia Luis Munar, que advierten de que está claro que ellos lo que buscan es “pasar desapercibidos” llevando una vida más o menos 'normal'. “La radicalización islámica afecta a sectores sociales cada vez más variados. En el caso francés, parece que hay relaciones personales entre los miembros de la célula, mientras que otros proceden del ámbito de la delincuencia, incluso del tráfico de drogas. De clase alta, universitarios, de segunda o tercera generación. Puede que haya un comportamiento antioccidental, antijudaísmo o antiamericanismo”, comenta Óscar Elía, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV).

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