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Debate Margallo-Junqueras: Europa, la economía y los sentimientos a debate por la independencia

Tenía el Gobierno todo que perder y poco que ganar en el debate de anoche en 8TV. Muy poco. Y un riesgo elevadísimo que Margallo asumió con valentía, datos y razones. Al menos tantas como su oponente en la mesa de debate, el líder de ERC, Oriol Junqueras. Y es que no eran pocos en el seno del PP y el Ejecutivo quienes veían una inoportunidad acudir a un debate sobre una pretendida ilegalidad. Los delitos no se debaten, se persiguen con la Ley y la rzón en la mano. Pero sí. Hubo debate. 

Por primera vez, en la misma mesa de un plató de televisión, un miembro del Ejecutivo de Mariano Rajoy y un candidato independentista se enfrentaban cargados de legislación estatal, tratados, jurisprudencia internacional y, también por primera vez, voluntad de seducción.
Más allá de los recursos ante el Tribunal Constitucional, el ministro José Manuel García Margallo es ya el 'portavoz'del Gobierno central para rebatir la hoja de ruta soberanista. Ayer el ministro asumió el reto con la firmeza que exige el cargo para, al final, apelar al corazón: “Oriol, se os quiere mucho, es muy antiguo, no rompamos”.

El debate arrancó tocando el tema en el que Mariano Rajoy evidenció esta semana demasiadas dudas y vacilaciones. No podía ser de otra manera: ¿Perderían los ciudadanos de una Catalunya independiente la nacionalidad española? El líder de ERC desplegó una batería de argumentos y echó mano del artículo 11.2 de la Constitución, de los artículos del 17 al 24 del Código Civil y hasta de la declaración de derechos humanos para defender que los ciudadanos de una Catalunya independiente no perderían la nacionalidad española ni la ciudadanía europea, a la que atribuyó una vis jurídica “de carácter expansivo”

Y como el ministro perdía la batalla de la Constitución en la mano, como la perdió Rajoy ante Alsina, Margallo utilizó los tratados europeos y la insistencia de que con la independencia “se renuncia a la Constitución Española y a la nacionalidad”. El referente de Margallo fue la independencia de Argelia de Francia, un ejemplo que Junqueras consideró “delicioso” ya que “Albert Camus no hubiera seguido siendo francés”.

El líder de ERC se mostró agresivo cuando habló más de la extensi´n de derechos que de limitación de ellos. Algo previsible. Así, dijo: “Queremos que los ciudadanos ganen derechos no que los pierdan, no le vamos a quitar la nacionalidad a nadie y sería lamentable que España lo hiciera”. Y tras la mano tendida el ataque: “consiguen declaraciones a base de presión, insistencia, compromisos e intercambios de favores”. Incluso se atrevió a “apostar algo” a que Margallo se ahorrará declaraciones sobre Gibraltar como contrapartida a la referencia de Cameron a la exclusión de Catalunya de la UE.

A los pronunciamientos de la comisión, Junqueras contrapuso la posición de la Corte de la Haya sobre la declaración de independencia de Kosovo, mientras el ministro insistió en que Catalunya sería un Estado sin reconocimiento en la Unión Europea y la ONU, pasando a engrosar la lista de Palestina, la república Saharaui, Osetia y Abjasia del Sur, Lugansk y Donetsk. Añadió que China “no quiere ni oír hablar” de independencias, Rusia menos y Francia preserva su “república indivisible”. “No hay la menor posibilidad de que esto cambie y si no eres estado no se puede pedir la adhesión a la UE”, concluyó. Y mientras Junqueras habló de 'interpretaciones' e insistió una y otra vez en que “ya somos ciudadanos europeos” .

Tras el choque por el encaje internacional, llegó la batalla económica. Margallo habló de “efecto frontera”. De nuevo con referentes como la separación de Chequia y Eslovaquia o Letonia y Rusia. Los cálculos del ministro fueron precisos: se perderían 689.000 empleos, el paro sería el “más alto del mundo” con un 37%, las pensiones caerían hasta un 445 (entre 350 y 400 euros al mes), un corralito y fuga de depósitos…

¿Y qué opinó Junqueras de esto?  Que es un “cuento de la lechera” a la inversa que, a juicio de Junqueras, “choca con la realidad” y las cifras récord de exportaciones catalanas. “Es una apocalipsis poco creíble”,. Bien al contrario, el republicano situó su referente en Holanda o Dinamarca. “Estamos dentro de la UE”, insistió Junqueras, convencido de que “el más interesado de que eso sea así será el Gobierno de España”. El argumento económico de Junqueras apeló al sentido común: el 70% de las exportaciones españolas a la UE pasan por Catalunya. “Nosotros no tenemos ningún interés en poner aranceles, ¿los pondrán ustedes?”.

Luego llegó la amenaza de Margallo sobre la banca catalana, “sin liquidez ordinaria del BCE ni acceso a ayudas extraordinarias”. “Entrarán en suspensión de pagos”. Y de nuevo Junqueras asegurando que “estaremos en la UE”. Aunque la matización del gobernador del Banco de España le echó una mano: “el corralito es imposible”.

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