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El que fuera ministro de Trabajo ha apuntado que no se esperaba “para nada” este proceso. Así, ha detallado, en una entrevista en Capital Intereconomía y a Radio Intereconomía, que fue presidente del consejo de administración de Taller de Libros, mientras que con la otra empresa no tiene “ninguna relación”.

En este sentido, ha asegurado que la imprenta Taller de Libros fue a concurso de acreedores porque “entró la crisis e iba francamente mal”, en este punto “los trabajadores en un momento dado se habían enterado de que había unas ayudas de la Junta, que solicitaron”. Se les concedió y como la empresa ya estaba en concurso, la asociación de trabajadores “cobraron un dinero que ni siquiera entró en la empresa”, ha subrayado.

“NO HE COBRADO NI UN DURO”

“Yo no he cobrado ni un duro y los trabajadores las pidieron de buena fe”, ha indicado, a la par que ha señalado que no tiene ninguna relación con Graficromo. “Taller de Libros compró algunas de las instalaciones de Graficromo, pero yo no tengo relación con ella”, ha subrayado.

Así, ha dicho quedarse “helado” y tendrá que “verlo con atención”. “No creo que tenga ningún fundamento. Hay que estar tranquilo e ir aclarando, por lo que iré contestando todas las preguntas que me digan”, ha advertido.

Por último, ha mostrado su deseo de que “no prospere esa demanda” porque cree que “no tiene base”, aunque “si va para delante, seguro podemos demostrar mi absoluta inocencia”.