miércoles, 12 agosto 2020 0:38

Los empresarios alertan sobre la secesión catalana y Mas denuncia una campaña de intimidación

La gran patronal CEOE y la Cámara de España reclaman un diálogo que permita la convivencia y el encaje de de Cataluña en el Estado español. Los presidentes de las organizaciones, Juan Rosell y José Luis Bonet, ambos catalanes, advierten de que “la secesión tendría consecuencias muy importantes en la actividad económica de Cataluña y es sobre esos efectos concretos sobre los que debería discutirse”. En una carta abierta que presentaron en Madrid la mañana del lunes a la prensa y fue publicada previamente en La Vanguardia exigen que “se reconozca plenamente la importancia de su aportación al resto del España y su peso institucional”.

Los líderes empresariales subrayan que “nos sentimos catalanes, españoles y europeos y no queremos renunciar a ninguna de las tres condiciones” y que les preocupa que las decisiones políticas repercutan en el estado del bienestar de los catalanes. Por ello reclaman un gran consenso para evitar la independencia, teniendo en cuenta los perjuicios que comportaría. En ese sentido, proponen lo que Bonet llamó “las cuatro pes”: palabra, paciencia, prudencia y pacto. “La política es el arte del pacto y no un instrumento de enfrentamiento; los políticos tienen capacidad y preparación suficiente para hacer las reformas necesarias, y que las posiciones partidistas cesen ante intereses de mayor envergadura”, añadió Rosell.

En la carta, destacan que, sin embargo, observan “con preocupación cómo el debate racional con datos objetivos se sustituye a menudo por argumentos emocionales que privan al ciudadano de la información necesaria para tomar sus decisiones, obviando aspectos tan sensibles como el respeto a la Constitución, el Estatuto y las leyes”.

Entre otras consecuencias, “Catalunya quedaría fuera del euro y tendría serios problemas para financiarse porque no podría recurrir al BCE al Mecanismo Europeo de Estabilidad; las exportaciones se verían, ya que se encarecerían, perderían competitividad y los productos catalanes pasarían a estar gravados por la Tarifa Exterior Común,y sus emisiones de deuda se verían muy penalizadas”.

Asimismo, destacan que “se resentirían las inversiones, que podrían retraerse en un escenario de inseguridad jurídica y financiera produciéndose deslocalizaciones”. En ese punto, recuerdan que el 10% del empleo catalán procede de multinacionales. Todos esos factores, a su juicio, llevarían a “una menor actividad económica y por tanto menos empleo y unas peores condiciones de vida”, afectando particularmente a las pymes, el pequeño comercio y los autónomos.

LAS AMENAZAS QUE OBSERVA ARTUR MAS

El caso es que sobre éstas y otras palabras, opinó también el president Artur Mas que aseguró que“hay empresarios que opinan, pero las empresas no votan, porque votan las personas y esto irá de contar cuánta gente hay en un lado y cuánta en el otro” en apoyo a la independencia. Y es que Mas, rechazó este lunes una “campaña de intimidación” que se volcó en los últimos días sobre las pensiones que pagaría un eventual estado catalán independiente. Y no sólo lo negó sino que aseguró quela energía sería un 30 % más barata, porque busca condicionar el 27-S.

En un acto organizado por la patronal catalana Pimec, con empresarios jóvenes, Mas aseguró que “si hay tres o cuatro voces, que a veces no son más, que son contrarias a la independencia, eso no quiere decir que el mundo empresarial esté en contra”, por lo que ha pedido “no generalizar”.

Es ese sentido, ha asegurado que “el día 27 de septiembre vale igual el voto del pequeño empresario que el del gran empresario, aunque no se hagan oír igual”.

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