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La Policía austriaca ha cifrado en 4.000 los refugiados llegados a su frontera procedentes de Hungría hasta el momento, aunque espera que este número se pueda doblar a lo largo del día, según ha informado la agencia Reuters.

El jefe de la Policía de la provincia austriaca de Burgenland, Hans Peter Doskozi, ha criticado que el principal problema es que las autoridades húngaras “no dejan entrar” a los autobuses austriacos a su frontera para poder recoger a los refugiados.

“Les hemos ofrecido que puedan llevar a los refugiados directamente a los trenes o a los refugios –en territorio austriaco–, pero ellos simplemente paran los autobuses en el lado húngaro y hacen bajar a todo el mundo bajo la lluvia”, ha explicado.

Dos trenes especiales con refugiados procedentes de la ciudad fronteriza austriaca de Nickelsdorf están a punto de partir en dirección hacia Viena, ha añadido Doskozi.

Europa vive una de sus peores crisis migratorias ante el desplazamiento de miles de refugiados, en su mayoría procedentes de Siria. La mayoría de los inmigrantes solicita asilo en Alemania y Suecia, ante lo que se ha abierto un debate en torno a la instauración de cuotas de asilo obligatorias.

Algunos países, con Hungría a la cabeza, rechazan de plano esta opción y defienden el cierre de fronteras para evitar el paso de refugiados. De hecho, en este país se han vivido días de constantes incidentes en los que los refugiados intentaban subirse a trenes para continuar su ruta hacia el centro de Europa.

Finalmente, las autoridades húngaras se han comprometido a fletar varios autobuses para trasladar a los refugiados hacia la frontera con Austria, aunque han advertido de que esta medida “no significa que automáticamente puedan abandonar el país”.