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Avanzan muy lentamente las negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo. Tras una noche entera en la mesa, las partes no han logrado llegar a un acuerdo. 

Tras la exigencia de aprobar medidas concretas en el Parlamento heleno antes de este miércoles, el escollo ahora es una nueva exigencia del Eurogrupo: la creación de un fondo por valor de 50.000 millones de activos del Estado que funciones como aval del nuevo rescate.

Se trata de una reivindicación de Alemania que rechaza Grecia, y de la que el Fondo Monetario Internacional (FMI) duda que pudiera generar más de 7.000 millones anuales.

Precisamente la participación del FMI en los tres años del tercer programa de rescate que se negociaría era otra de las líneas rojas de Atenas en la que Tsipras podría haber cedido, según fuentes europeas. Aunque fuentes del Gobierno heleno ponen en duda que este punto esté resuelto.

Lo que sí ha logrado la delegación helena es borrar del texto de conclusiones la amenaza de una salida “temporal” del euro de Grecia, que sí se incluyó en los primeros borradores como opción si fracasaban las negociaciones. Los líderes también habrían aceptado, además, alargar los vencimientos y periodos de carencia de los pagos de la deuda griega, aunque dejando claro que una quita no es posible.

MARATÓN DE REUNIONES

Con el objetivo de acercar posiciones, el presidente del Consejo y de las cumbes del euro, Donald Tusk, ha convocado varias reuniones en formato restringido –al menos tres– durante la madrugada en las que han participado Tsipras y los mandatarios de Alemania, Angela Merkel, y de Francia, François Hollande.

La reunión empezó pasadas las 16:00 horas del domingo, con la tarea de consensuar una declaración sobre la 'hoja de ruta' a seguir para abrir las negociaciones del rescate, después de que los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona fracasaran.

Tras 14 horas de negociación, el primer ministro chipriota, Nikos Christodoulides, avisaba de que el resultado de la cumbre era “incierto”.