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La actividad sísmica en esta zona de Japón no es nueva. En agosto, el volcán Shindake registró su primera erupción en 34 años y la primera explosión de este nuevo capítulo se registró a las 9.59 hora local (0.59 GMT). La Agencia Meteorológica de Japón activó poco después el nivel máximo de alerta en caso de erupción y recomendó la evacuación de la isla

NHK informó de que el magma escupido por el volcán llegó hasta una de las playas de la isla, pero explicó que por el momento no se ha informado de heridos. Imágenes emitidas en la cadena pública mostraron además una enorme nube de ceniza negra que llegó a alcanzar unos 9.000 metros de altura. 

Desde enero se prohíbe el acceso a una parte de la isla por una serie de terremotos. Las autoridades de la vecina isla de Yakushima, capital administrativa del archipiélago al que pertenece Kuchinoerabu, están coordinando la evacuación y han enviado embarcaciones como apoyo para las operaciones. 

Desde enero, el acceso a una parte de la isla había quedado prohibido debido a una reciente serie de terremotos aparentemente de origen volcánico. A esto hay que sumar el que la Agencia Meteorológica detectó en marzo en el entorno del Shindake, de unos 650 metros de altura, un incremento del nivel del dióxido de azufre en el aire. Kuchinoerabu, que tiene una superficie de unos 38 kilómetros cuadrados, es parte de la prefectura de Kagoshima y se sitúa a unos 100 kilómetros al sur de la isla de Kyushu, una de las cuatro principales del archipiélago japonés.