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Los grandes bancos se centran en recuperar la confianza de sus clientes, en particular, y de la sociedad, en general. Sin embargo, las cifras no benefician su postura. Según datos del Banco de España, el crédito cayó un 3,4% en 2014, lo que se traduce en una reducción por sexto año consecutivo. Además, las Administraciones Públicas son las únicas que pueden presumir de un aumento en la concesión de préstamos. Esto obliga a familias y empresas a buscar vías alternativas a los grandes bancos. Necesitan liquidez de forma inmediata y rastrean cualquier opción que pueda 'sacarles del aprieto'.

Esa desesperación hace que buena parte de la sociedad recurra tanto a los establecimientos de compra y venta de oro como a los Monte de Piedad. Cuando no pueden o quieren empeñar sus joyas, aparece la vía de los productos minicréditos. Este servicio nos resulta familiar, ya que se anuncia en televisión desde hace más de una década, pero la crisis ha disparado su popularidad.

El origen de su éxito es realmente sencillo: préstamos pequeños y concesiones inmediatas. De hecho, hay entidades que optan incluso por aceptar clientes incluidos en el registro de morosidad ASNEF. Se trata de Cashper.es, la única financiera en España que atiende a este tipo de consumidores y que cuenta con la supervisión bancaria de Novum Bank.

Al multiplicarse su actividad, las empresas del sector apuestan por dibujar el perfil de su público objetivo. Este estudio sobre los préstamos rápidos, elaborado por la misma entidad, señala que el perfil del consumidor de minicréditos es un hombre soltero de 41 años, con trabajo y residencia en Madrid.

Así se define al mayor cliente de este tipo de financieras, según los datos recogidos durante los últimos cuatro años. Pese a que las familias, con uno o más de sus integrantes en paro, sean las que más notan la presión de la crisis día a día, llama la atención que son precisamente los solteros quienes más recurren al dinero rápido. Esto indica que los minicréditos están especialmente destinados a cubrir necesidades puntuales de liquidez, por diversas razones, o disfrutar incluso de un pequeño capricho.

Esta visión se apoya además en la situación laboral de sus clientes. El 82% de las personas que acuden a este tipo de financieras son asalariados, con unos ingresos medios de 1.310 euros. Por el contrario, tan solo un 10% son jubilados, un 5% desempleados con prestación y un 3% autónomos.

En cuanto a la distribución geográfica por Comunidades Autónomas, Cataluña y Madrid -22,1% y 19,6%, respectivamente- acumulan la porción más grande de la tarta. Al otro extremo, Ceuta y La Rioja ostentan porcentajes prácticamente residuales.

Para hacernos una idea, empresas de minipréstamos como Prestamo10 ofrecen hasta 300€ para nuevos clientes, a devolver en un máximo de 30 días y con unos honorarios de devolución desde los 36 a los 111 euros, dependiendo del plazo de reembolso.

Como prueba este análisis, los productos minicréditos no son una opción para familias en paro y con problemas de liquidez, pero sí para trabajadores que necesitan un determinado importe y que anteponen la inmediatez de las financieras al papeleo y los plazos de los bancos y cajas convencionales.