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No es una idea nueva. Ya hay experiencias previas en otros países, por ejemplo en Dinamarca, donde existen centros así que funcionan con un programa de varias etapas. Pero la vía francesa cobra más relevancia si cabe por ser un país con muchos islamistas radicales en su suelo y porque casi la mitad de los yihadistas europeos que están combatiendo o han combatido en Siria o Irak proceden de allí.

Se trata, básicamente, de crear centros de rehabilitación para yihadistas arrepentidos. Francia ha anunciado por boca de su primer ministro, Manuel Valls, su intención de inaugurar durante este año estructuras para acoger a aquellos jóvenes franceses que decidan regresar al país después de haber combatido en Irak o en Siria junto a los miembros del Estado Islámico. La idea de fondo es que no se puede luchar contra el extremismo musulmán solamente desde el punto de vista militar, sino que también hay que actuar a nivel social.

En los centros de rehabilitación sólo ingresarán aquellas personas que, de manera absolutamente voluntaria, deseen “desintoxicarse” del radicalismo y se muestren arrepentidas de haber tomado las armas. Según Valls, los centros estarán dirigidos en primera instancia a los chavales que opten por regresar a Francia después de haber abandonado el país para unirse a la yihad, aunque no se descarta que también puedan dar cabida a aquellos que han acariciado la idea de hacerlo.

Se estima que casi la mitad -exactamente el 47%- de los europeos que han viajado a Siria o a Irak para luchar allí en las filas del Estado Islámico proceden de Francia. Según los datos del Gobierno, en un año las prefecturas de policía francesa han recibido 1.900 alertas sobre potenciales yihadistas preparados para unirse al Estado Islámico, de los cuales alrededor de un 40% serían chicas jóvenes.