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Según Chicago Tribune este semejante episodio ocurrió en el barrio hispano de La Villita, en el sur de Chicago, EE.UU. La familia compartía vivienda en dos plantas y era habitual que cuidase de las nietas cuando los padres se ausentaban. Ese día la madre había salido a trabajar y dejó a su hija con la abuela.

Los hechos relatan que esa mañana, Manuela fuera de sí por los llantos de Rosita, su nieta de siete meses de vida, no lo soportó más e intentó acallarla introduciéndole primero un calcentín en la boca. Según ha relatado su abogado, esta abuela fue considerada dulce y maravillosa.

El calcetín fue lo que le causó la muerte a la pequeña por asfixia. Manuela consiguió golpeándola presa de u ataque de ira y rabia. Una vez acallada, la abuela cogió una sierra y descuartizó el cuerpo ya sin vida de Rosita cortándole el cuello, el pecho y finalmente el hombro. La autopsia también halló evidencias de varias contusiones en el pequeño cráneo de la niña.

Cuando terminó su ataque de locurá, Manuela cogió el teléfono y llamó a su hija para darle la brutal noticia: “Lo hice, lo hice, la maté”. Así fue como se lo relató a los agentes de policía cuando estos llegaron a su casa alertados por el aviso de la madre.

Un tribunal de Chicago ha ordenado que un tribunal médico evalúe el estado psíquico de Manuela. Quiere saber el estado mental de la asesina y los posibles motivos que le llevaron a cometer semejante atrocidad.