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La desastrosa planificación en infraestructuras, en cuanto a la creación de autopistas de peaje se refiere, plantea una dura batalla entre el Ministerio de Fomento y los bancos y concesionarias que pueden acabar en los tribunales. El departamento que preside Ana Pastor es consciente de que pueden provocar que el Estado asuma la deuda contraída por las autopistas, pero avisan de su disposición a vender muy cara esa opción.

Según informa este lunes el diario 'El Mundo', Fomento está dispuesto a iniciar una dura batalla, repleta de decenas de pleitos, con el objetivo cuanto menos de retrasar y reducir el pago de las deudas. De esta forma, la intención de Ana Mato y su ministerio sería forzar a los bancos y las concesionarias de autopistas a aceptar el plan de rescate, que ya ha presentado y que no ha recibido el visto bueno de las partes.

Esta primera toma de contacto expone a las concesionarias que aprueben una reducción del 50% de la deuda, estimada en más de 3.500 millones de euros, y la cantidad restante saldarla con la emisión de bonos con vencimiento a 30 años y un tipo de interés del 1%.

Si finalmente las negociaciones no llegan a buen puerto, Fomento llevaría el caso a los tribunales, lo que significaría alargar de manera ostensible los plazos de pago.