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El hombre que ayer tuvo en vilo a la ciudad australiana de Sydney es un viejo conocido para las autoridades. Falleció en el tiroteo que puso fin al secuestro de más de 15 horas, junto a dos rehenes, un hombre de 34 años y una mujer de 50. El islamista ha sido identificado como Man Haron Monis, un clérigo que llevaba ocho años en Australia y se enfrentaba a 40 acusaciones de violación, implicación en el asesinato de su exmujer y estaba en libertad bajo fianza por escribir cartas ofensivas a familiares de soldados fallecidos en Afganistán.

Monis, de 49 años, entró ayer en la cafetería Lindt del corazón financiero de Sydney para retener a unas 20 personas y mandar sus exigencias en vídeo a los medios. Los intentos de negociaciones pacíficas entre la policía y él no resultaron efectivos y tuvieron que intervenir para liberar a los secuestrados.

El pasado año 2013 fue acusado de ser cómplice en el asesinato de su exmujer, quien era la madre de sus dos niños. Las agresiones sexuales por las que está acusado sucedieron cuando ejerció como “curandero espiritual” hace una década en el oeste de la ciudad. Clamaba ser experto en numerología, astrología y magia negra y se ganaba la vida pasando consulta en Wentworthville, en Nueva Gales del Sur.

Se autoproclamaba como “pacifista” y acudía a los juzgados con cadenas para pedir su inocencia, tal y como han mostrado las imágenes difundidas en los medios australianos.

Monis, que también es conocido como jeque Haron y Mohamad Hasan Manteghi, nació en Irán y, en la actualidad, vivía en Bexley North, en el sur de Sydney. Estaba en libertad bajo fianza y tenía una ideología muy fuerte que se basaba en la fe islamista radical. Un lobo solitario que sembró un caos sin precedentes en toda Australia.