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Miles de manifestantes tomaron algunas de las principales calles de Nueva York en protesta por la exoneración del agente de Policía que mató a un miembro de la comunidad afroamericana el pasado mes de julio. Los asistentes a las marchas cortaron el tráfico en la autopista West Side, formando colas kilométricas, y encarándose con la Policía, que ha efectuado varias detenciones.

Con todo, la viuda de Eric Garner, que murió en julio pasado en Nueva York por una llave de estrangulamiento que le hizo la policía, afirmó ayer que su lucha “no ha terminado” y advirtió que mientras viva seguirá exigiendo justicia para que sea castigado el culpable. “Alguien tiene que pagar”, afirmó Esaw Garner sobre el caso de su esposo en declaraciones a los periodistas poco después de que un gran jurado de Nueva York rechazara acusar formalmente al policía que el 17 de julio mató con una llave ilegal a su esposo.

Eric Garner, de 43 años y seis hijos, enfermo de asma, vendía ilegalmente cigarrillos en una calle del barrio de Staten Island y la policía, al intentar detenerlo, lo ahogó agarrándolo por el cuello mientras se quejaba repetidamente de que no podía respirar. “Once veces dijo que no podía respirar”, recordó hoy su viuda. “No debería haber muerto de esa manera. Debería estar aquí celebrando las Navidades y celebrando el Día de Acción de Gracias”, insistió.

La decisión del gran jurado fue recibida con dolor por líderes políticos de Nueva York y con indignación por centenares de personas que se lanzaron a las calles de la ciudad para exigir que se aplique la justicia con el policía responsable, Daniel Pantaleo.

Nueva York está muy sensibilizada por este caso porque se suma a otros de brutalidad policial y en medio de sospechas sobre actos racistas, ya que la víctima era negra y el policía blanco.