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A pocos meses de que la Comunidad Internacional vea incumplidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio -en 2015 se deberá desarrollar una nueva agenda-, las cifras de la vulnerabilidad humana siguen sacando los colores a los responsables de las potencias mundiales. ¿Y qué es la vulnerabilidad humana? El experto en desarrollo internacional Robert Chambers lo diferenció en su día de la pobreza señalando que vulnerabilidad “no significa que haya carencias o necesidades, sino indefensión, inseguridad y exposición a riesgos, crisis y estrés”. Por su parte, el PNUD 2014 define la vulnerabilidad humana como “la posibilidad de deteriorar los logros del ámbito del desarrollo humano y su sostenibilidad. Una persona (o comunidad o país) es vulnerable cuando existe un alto riesgo de que sus circunstancias y logros se vean deteriorados en el futuro”. Y todo eso, actualmente, está a la orden del día. 

Y para muestra, un botón: casi 2.200 millones de personas son vulnerables ante la pobreza multidimensional, incluidos los 1.500 millones que son pobres a nivel multidimensional. Según el PNUD 2014, tres cuartos de los pobres del mundo viven en zonas rurales, “donde los trabajadores agrícolas son los que más sufren la incidencia de la pobreza atrapados en una encrucijada de baja productividad, desempleo estacional y salarios bajos”. 

En otras palabras, y siempre según la misma fuente, 1.200 millones de personas, el 22% de la población mundial, sobrevive con menos de 1,25 dólares al día. Aunque estos datos resultan aún más aterradores si doblamos la cuantía económica: aproximadamente la mitad de la población del globo, el 50%, sobrevive con menos de 2,5 dólares diarios. 

Sin embargo, hay que destacar que, aunque está estrechamente ligada a la pobreza, la vulnerabilidad va mucho más allá: la salud, la soledad, la inseguridad laboral o los desastres naturales son algunos de los factores que hacen más o menos vulnerables a una persona, si bien todos ellos se verán amortiguados si existe un colchón económico. “Toda persona que carezca de los mínimos necesarios para poder llevar una vida aceptable es realmente vulnerable”, afirma el PNUD 2014. Y esos mínimos, en unas sociedades cada más capitalistas, los da el dinero.

En este sentido, el informe anual sobre desarrollo humano de la ONU pone sobre la mesa más cifras demoledoras: tras la crisis financiera mundial de los años 2007-08, que elevó el considerablemente la cifra de trabajadores pobres, la Organización Mundial del Trabajo (OIT) “estima que en 2011 había 50 millones más trabajadores pobres de lo que se proyectaba para ese año” antes del crack. Y más aún: solo 24 millones de personas consiguieron colocarse por encima de la línea de pobreza económica de 1,25 dólares entre 2007 y 2011, “en comparación con los 134 millones que lograron lo mismo entre 2000 y 2007”.

Vivir con 1,25 dólares al día equivale en Europa a vivir con un euro al día. Si has leído todo lo anterior, a estas alturas te ha surgido la pregunta ¿cómo se puede comer con un euro al día? Y lo que es peor: ¿cómo mantener una salud 'aceptable' con esos ingresos? 

Las amenazas al desarrollo humano

La vulnerabilidad de las personas y de los pueblos es inversamente proporcional al desarrollo humano del mundo. Es decir: los países desarrollados, del llamado primer mundo, son menos vulnerables que los países en desarrollo y muchísimo menos que los países del tercer mundo. Es decir, los ricos (ya sean países, pueblos o personas individuales) siempre serán menos vulnerables que los pobres. Para muestra, un botón: el 98% de las personas que mueren o se ven afectadas por desastre naturales pertenecen a países en desarrollo. Y según el informe de la ONU, de aquí a 2025 más de la mitad de las personas de los países en desarrollo podrían ser vulnerables ante inundaciones y tormentas debido al calentamiento global.

No solo eso. La desigualdad social es uno de los factores que hacen más vulnerables a las personas y, por tanto, afectan al desarrollo humano. Según las cifras que maneja la ONU, las 85 personas más ricas del mundo tienen la misma riqueza que los 3.500 millones de personas más pobres. La mayor parte del dinero se concentra en pocas manos y la tendencia es al alza: la previsión de la ONU es que este año de 2014 el desempleo aumente un 11% en Francia, un 12,5% en Italia y cerca del 28% en España y Grecia.

Y a más paro, mayor concentración de la riqueza y menor poder adquisitivo, lo que da lugar a un círculo vicioso: los desempleados están dispuestos a trabajar sin cobertura de la seguridad social (lo que se conoce como economía informal, que representa entre el 25 y el 40% de la producción anual de los países en desarrollo de África y Ásia); y al ganar menos dinero invierten menos en alimentación y en salud.

Tras la crisis económica de 2008, la escalada de los precios de los alimentos y la recesión aumentaron el número de personas que pasan hambre en el mundo, cifra que la ONU para la Agricultura y la Alimentación ha estimado en 842 millones de personas en 2012.

Y luego está la inseguridad física, presente en sociedades en conflicto armado, pero también en sociedades occidentales donde la pobreza gana cada vez más terreno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada día mueren unas 4.400 personas en actos violentos intencionados. “En algunos conflictos, los civiles se convierten en objetivos y son mutilados como estrategia deliberada para desmoralizar a las comunidades y destrozar sus estructuras sociales. Las violaciones suelen ser una expresión de poder y brutalidad contra las comunidades”, concluye la ONU.