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Se abre un nuevo capítulo en el escándalo de las tarjetas 'black'. Según publica 'El Confidencial' hoy lunes, al menos una docena de chóferes al servicio de los directivos y consejeros de la Caja de ahorro también tenían tarjetas 'fantasmas' registradas a su nombre, por lo general para cubrir los 'caprichos' de sus jefes.

Hasta el momento se desconocía la existencia de estas tarjetas para chóferes, ya que no figuran entre la documentación que está en poder del magistrado de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, instructor del caso Bankia.

Nosotros no podíamos cargar en ellas ningún gasto personal, salvo el alojamiento o las comidas cuando viajábamos fuera de Madrid, muchas veces se trataba de viajes privados o de fin de semana, y en esos casos también pagábamos con nuestras tarjetas los peajes o el combustible“, comenta uno de los chóferes.

Uno de los chóferes consultados, que exige el anonimato, revela que la directora del área de Relaciones Externas y Protocolo, Gema Martos, fue quien le entregó la tarjeta nada más incorporarse al “pool” de conductores que daban servicio a Presidencia, a los directores generales, a los consejeros…

Este conductor relata en el vídeo el uso que daba a su tarjeta opaca. “Éramos doce conductores, más otros dos eventuales para cubrir los periodos de vacaciones. Todos teníamos tarjeta black excepto dos, que al parecer no tenían plena confianza de la dirección, según me explicaron entonces“, narra. “La tarjeta estaba a mi nombre, y era una Visa Corporate Card. No recuerdo la cantidad exacta que los directivos cargaron a mi tarjeta, pero calculo que la cifra estaría alrededor de los 8.000 o 10.000 euros anuales cada uno“, añade.

El chófer cuenta que, al trabajar en régimen de pool, los conductores iban rotando y daban servicio a casi todos los altos cargos. “Yo, por ejemplo, fui chófer de Rodrigo Rato, de Rafael Spottorno, de José Manuel Fernández Norniella, de Idelfonso Sánchez… Además, las liquidaciones mensuales de las tarjetas no nos llegaban a nosotros, sino que las controlaba directamente Protocolo, que hacía un seguimiento muy estricto“, apunta.

En cuanto al despilfarro reconoce recordar “muy bien” los encargos que les hacían y que pagaban con sus tarjetas. “Desde un reloj de 200 y pico euros que me pidió Rato hasta un iPad que me encargó Fernández Norniella en El Corte Inglés de Generalísimo, como solía decir él. O la reparación del BMW particular de Virgilio Zapatero en un taller de Cuzco Motor, que costó más de mil euros. ¡La lista sería interminable!“.

Otras veces ni siquiera sabía para quién eran los encargos“, continúa. “Simplemente me avisaban de Protocolo y me decían: 'Hay una reserva en Viajes Iberia. Pásate por la agencia, la pagas y la traes'. Yo iba, pagaba con mi tarjeta black y me daban un sobre cerrado con la documentación, así que era imposible saber si quien iba a viajar era tal o cual directivo, o si el viaje era oficial o privado, o si iba solo o acompañado. Luego entregaba el comprobante del pago en Protocolo, y listo“.