Compartir

El bloque de partidos soberanistas catalanes se encuentra más dividido cada día que pasa hacia el 9-N.  El consejero de Presidencia, Francesc Homs, admitió por primera vez este lunes que la votación está en el aire. Y claro, seguidamente, ERC le reprochó que conceda la posibiliad de que la votación no se lleve a efecto. Una reunión vespertina convocada por la vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, intentó controlar los daños en el frente común soberanista, tal y como informa el diario El País. Y está por ver su resultado.

Y es que en el seno del ERC cada día que pasa es un día perdido a efectos de los preparativos técnicos del referéndum y se temen que Artur Mas haya renunciado, de facto, a la realización de la consulta. Las alarmas sonaron cundo Homs dijo en Rac1 que su Ejecutivo tiene margen para actuar hasta “el entorno del 13, 14 y 15 de octubre” si quiere seguir adelante cumpliendo los plazos fijados en el decreto de convocatoria.

“El Gobierno nos ha descolocado al ponerle una posible fecha de defunción a la consulta, ya que el viernes se acordaron todas las garantías democráticas para llevarla a cabo”, reconoció la portavoz de ERC, Anna Simó tras el cónclave soberanista del Palau de la Generalitat.

Además, la Generalitat teme que este proceso pueda sufrir el golpe de gracias si el Tribunal Constitucional  anula la junta electoral puesta en marcha la semana pasada y que el pasado fin de semana quedó disminuida por la dimisión de uno de sus miembros, el politólogo Joaquim Brugué.

Por ello ERC exige mostrar normalidad con los preparativos de la consulta. Y de momento, la Generalitat anunció que sigue admitiendo solicitudes para ejercer el voto anticipado y para completar el registro de participantes, pese a la suspensión cautelar por parte del Constitucional.