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Al presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, se le imputan cinco agresiones sexuales a menores y dos tentativas de homicidio. Se encuentra ingresado en la prisión de Soto del Real a la espera de que finalicen las investigaciones pero no se siente seguro, según publica El Mundo. Recibe amenazas de otros presos que llegan en servilletas u otros objetos a su módulo de aislamiento, del que está todo el día vigilado.

Los otros reclusos le han identificado como el presunto agresor del barrio madrileño y la presión a la que le someten le ha llevado a pedir el traslado a otra cárcel española. Ésta podría ser la de Aranjuez, donde ya cumplió condena en los años 90 por violar a una niña de siete años. Sería un lugar que ya conoce y muy probablemente siga manteniendo relación con alguno de los compañeros allí detenidos.

El detenido también ha llegado a quejarse de que no puede hacer ejercicio  porque no le han devuelto los cordones. Ortiz tenía una fuerte obsesión por el gimnasio y su cuerpo.

Ortiz ha perdido peso desde que fue detenido y niega rotundamente que sea para que sus víctimas no le reconozcan en la rueda a la que serán sometidas la próxima semana, previsiblemente.

El detenido mantiene una actitud distante y “fría” con todo el mundo que lo rodea y según algunas fuentes se ha venido abajo completamente. El presunto pederasta administraba un medicamento sedante que contenía Lorazepam para dormir a sus víctimas y que no pudieran recordar nada de lo sucedido. Se acercaba a ellas con chuches y las llevaba a un piso franco propiedad de su madre para cometer sus tropelías.

Las autoridades del caso y los jueces han pedido prudencia con las informaciones que se publican sobre las víctimas y el presunto pederasta. La presión mediática a la que está siendo sometido el hombre detenido ha traspasado también a los familiares y vecinos del presunto autor de los abusos sexuales.