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Con esta instalación se crea una pequeña zona intermedia entre la famosa Avenida Pennsylvania y la mansión presidencia, y permitirá a los servicios de seguridad patrullar mejor la fachada norte de la Casa Blanca.

Pero en la práctica, la instalación de la barrera ha empujado a los curiosos a la acera de enfrente de la mansión presidencial, perdiéndose así uno de los mayores atractivos turísticos de Washington: poder fotografiarse junto a la verja original, de más de dos metros de altura y a unos 60 metros del inmueble.

“Hemos creado una zona de amortiguamiento a lo largo de la acera de enfrente de la Casa Blanca, desde las avenidas West Executive a la East Executive”, anunció el portavoz del Servicio Secreto, Ed Donovan, que insistió en el carácter provisional del blindaje “mientras el Servicio Secreto lleva a cabo las investigaciones del incidente ocurrido el viernes 19 de septiembre”. Se sabe que los guardaespaldas de Barack Obama están considerando colocar una segunda verja permanente y empezar a registrar a todas las personas que transiten por la avenida Pensilvania en puestos de control instalados en calles aledañas.

Hasta los atentados del 11-S, vehículos y personas podían circular libremente delante de la fachada norte de la Casa Blanca. Pero a raíz de los ataques terroristas las medidas de seguridad fueron reforzadas. Se construyeron barreras de cemento y metal y se prohibió la circulación de vehículos. Ni siquiera en la toma de posesión del cargo George W. Bush o el propio Obama pudieron llegar en coche; tuvieron que caminar los 100 metros finales del desfile, entre la avenida 14 y la Casa Blanca.

Pero claro, como nunca llueve a gusto de todos, la nueva verjaya ha recibido críticas. Se acusa al Servicio Secreto de no respetar los derechos individuales de los visitantes del lugar. Es el caso de la concejal del Distrito de Columbia, la demócrata Eleanor Holmes Norton. En una carta que ha enviado a la directora del Servicio Secreto, Julia Pierson, ha reivindicado que el público debe tener completo acceso a la fachada de “la casa del pueblo” y sus áreas adyacentes.