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El fiscal del Condado de Pierce, Mark Lindquist, ha anunciado este martes que Guidroz está imputado por homicidio involuntario después de haber confesado el asesinato de su hijo, Wallace Guidroz.

Guidroz denunció la desaparición de su hijo Wallace por primera vez en enero de 1983. En aquella ocasión, aseguró que su hijo había desaparecido en un parque del vecindario después de que ambos fueran a pescar y que creía que le había secuestrado una familia que habían conocido allí.

La Policía de Tacoma no pudo localizar a ninguna familia que se ajustara a la descripción proporcionada por Guidroz pero tampoco podía vincular al acusado con la desaparición del niño.

Guidoz abandonó Washington en 1984 y el caso permaneció cerrado hasta que el detective de la Unidad de Casos Abiertos, Gene Miller, lo reabrió en 2011 y comprobó las “numerosas inconsistencias” existentes entre las distintas versiones de los hechos proporcionadas por el ahora acusado.

Ese mismo año, Miller viajó a Luisiana, donde el hombre había sido detenido y acusado después de confesar el asesinato de su mujer, que no era la madre del pequeño.

Guidroz no reconoció en un primer haber matado a su hijo y aportó varias versiones de lo sucedido antes de admitir que sí que le había provocado la muerte. En concreto, aseguró que le pegó porque estaba llorando y que el niño cayó al suelo y se golpeó en la cabeza, quedando inconsciente.

Guidroz reconoció que “sabía” que estaba muerto pero aseguró que temía que le etiquetaran como una asesino de niños en la cárcel, por lo que enterró en el litoral de Tacoma y después llamó a la Policía para denunciar su desaparición, según han explicado los fiscales.

En la actualidad se encuentra en la cárcel de Luisiana por la muerte de su esposa, pero se ha emitido una orden para que sea devuelto al estado de Washington por este caso.