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El abogado de los jóvenes iraníes, Farshid Rofugaran, ha informado al portal IranWire de que seis de sus clientes han sido condenados a seis meses de prisión y 91 latigazos y el otro ha sido sentenciado a un año de cárcel y el mismo número de latigazos.

“Afortunadamente”, ha dicho”, “las sentencias han sido suspendidas”, lo que supondrá que no entrarán en prisión ni recibirán latigazos. El letrado ha dejado claro que todavía tiene que recibir notificación oficial de la decisión judicial para confirmar todos sus extremos.

“Una condena suspendida pasa a ser nula transcurrido un determinado periodo de tiempo”, ha explicado Rofugaran. En el caso de estos jóvenes iraníes, también conocidos como el Grupo Happy, ese periodo para la nulidad de la sentencia será de tres años. “Cuando la sentencia está suspendida, el veredicto no se lleva a cabo pero si durante ese periodo se comete un delito similar, el acusado está sujeto al castigo legal y la condena se lleva a la práctica”, ha indicado.

Los siete jóvenes fueron detenidos en mayo de 2014 después de que el vídeo que grabaron recibiera más de 100.000 visitas en el portal YouTube. Durante su encarcelamiento, fueron humillados y obligados a confesar en la cadena de televisión oficial iraní, según IranWire. En su confesión, pidieron disculpas por el vídeo y dijeron que habían sido engañados para grabarlo. Tras haber confesado, fueron puestos en libertad bajo fianza.

Sobre la posibilidad de recurrir la setencia, el abogado ha dicho que hará lo que le pidan sus clientes. “Haré lo que me digan. Estamos contentos de que las condenas a prisión y a latigazos hayan sido suspendidas”, ha asegurado. “No se les ha prohibido salir del país”, ha añadido. “Algunos han viajado al extranjero durante este tiempo”, ha concluido.