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“La Inteligencia ha confirmado que una columna de ACP (vehículos blindados para transportar al personal) y militares de los Urales han cruzado la frontera a través del puesto de control de Izvaryne, que está temporalmente cerrado”, ha dicho el ATO.

De acuerdo con las autoridades ucranianas, los militares rusos están circulando por Molodohvardiysk, en la región de Lugansk (este). Aunque no han podido determinar cuántos efectivos hay, han subrayado que no son muchos.

El diario británico 'The Guardian' había informado de que una columna de vehículos militares rusos había entrado en territorio ucraniano, en el marco del operativo para entregar ayuda humanitaria a las regiones del este de Ucrania.

“Acabamos de ver una columna de vehículos con placas militares rusas cruzar la frontera con Ucrania”, ha escrito en Twitter Shaun Walker, periodista de 'The Guardian', que ha detallado que se trata de 23 ACP apoyados por camiones cisterna.

La columna habría entrado en territorio ucraniano tras rebasar al convoy humanitario –que se ha detenido a un lado de la carretera– a través de un camino de tierra y de un agujero en la valla que demarca la línea limítrofe.

Guardias fronterizos de Ucrania han cruzado este viernes a Rusia para verificar el contenido del convoy, formado por 280 camiones que transportan 2.000 toneladas de ayuda humanitaria, sobre todo alimentos, para las regiones del este.

CONFLICTO POR EL CONVOY

Aunque en un principio Kiev y Moscú habían acordado que el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) verificara la ayuda humanitaria para que no fuera necesaria la entrada de personal ruso en el país vecino, finalmente las autoridades ucranianas se echaron atrás.

Así las cosas, el CICR ha enviado representantes a Kiev y a Moscú para que negocien allí con las autoridades ucranianas y rusas, respectivamente, con el fin de que la entrega de ayuda humanitaria “no esté politizada”.

Tanto Ucrania como sus aliados occidentales —Estados Unidos y la Unión Europea— se han negado a que efectivos rusos entren en el país ante el temor de que puedan usar el pretexto de una misión humanitaria para invadirlo.