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El sacerdote Miguel Pajares ha fallecido esta mañana a causa del virus letal del ébola que ya ha matado a más de 1.000 personas en África. Fue trasladado a España desde Liberia y llevado al Hospital Carlos III de Madrid, donde iba a ser tratado con el suero experimental con el que han mejorado los médicos estadounidenses infectados. 

El religioso era natural de La Iglesuela (Toledo) y capellán del hospital que dirige la Orden San Juan de Dios.
Hace 54 años, en la década de los 60,  llegó a África con el fin de
ayudar a quienes más lo necesitaban. Primero estuvo en Ghana y más
adelante se trasladaría a Liberia, país donde trabajó como
director espiritual y responsable de la Pastoral de los enfermos desde
2007. Fue allí, en ese hospital, donde contrajo el virus del ébola.

Aunque Pajares se encontraba estable, la mortalidad de esta enfermedad está entre un 50% y un 90% de probabilidades ya que sus síntomas avanzan muy rápidamente. La fiebre y las hemorragias son las consecuencias del ébola. Es el primer europeo en morir por esta enfermedad, una noticia que su cuñada ha confirmado a la cadena Cope, donde lamentaba la tristeza que sienten en estos momentos.

“Esperábamos hablar para dar otra noticia pero finalmente no ha podido ser, ha sido lo que Dios ha querido”, ha declarado la cuñada del sacerdote toledano. Un caso que ha conmovido a toda la población por lo que se hacía querer Pajares en su pueblo y también en la misión que desempeñaba en Liberia, donde contrajo la enfermedad.

A la edad de 75 años, el padre Pajares no ha podido superar su enfermedad tras su traslado a España. Esta enfermedad se multiplica dentro del organismo causando el bloqueo del sistema defensivo e imposibilitando la mejora y recuperación. El religioso tenía planeado jubilarse en España a partir de septiembre pero la epidemia se topó con él, al igual que ha hecho con la larga lista de médicos y enfermeros  fallecidos en el país africano.

En Liberia estuvo más de 20 años junto con sus compañeros de la misma Orden y las hermanas, una de las cuales, Juliana Bohi, regresó a España y dio negativo en las pruebas del ébola.

Antes de saber que estaba infectado, Pajares manifestó que se encontraba mal y sin ánimo: “Estoy fatal, muy malito”. El religioso pasó toda su vida al cuidado de los enfermos en África y es el primer europeo que fallece a causa de este virus letal.