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La historia de Gammy, el niñó abandonado con síndrome de Down, sigue acaparando titulares. Desde que se conociera que una pareja australiana que había contratado un vientre de alquiler sólo se llevó a su melliza, dejándole a él con su madre biológica por estar enfermo, las miles de muestras de cariño y la polémica que ha causado en el mundo entero han hecho que ahora los australianos lo reclamen.

Ellos aseguran que el médico les dijo que Gammy no sobreviviría pero, por el contrario, la madre del niño asegura que le abandonaron por su enfermedad y que ella no puede cuidarle. Según los medios australianos, la pareja luchará por la custodia del pequeño para que pueda ser criado junto a su hermana Pipah.

Aunque en otra versión de los hechos la pareja australiana contó que habían salido de Tailandia sin el pequeño por “miedo a perder también a la niña”. La madre que alquiló su vientre declaró que le pidieron que abortara al enterarse de que Gammy sufría síndrome de Down. El padre ha negado esta acusación aunque sí ha reconocido que la idea se les pasó por la cabeza porque “era complicada la situación”.

Farnell, el padre biológico del pequeño, quien durante su juventud fue condenado por varios cargos de abuso a menores, asegura que cuando terminen los procedimientos legales para que Pipah esté registrada como australiana, irán a por el pequeño Gammy.

Pattaramon, que declaró que la pareja le ofreció 16.000 dólares australianos (14.898 dólares u 11.094 euros) por gestar un hijo para ellos, pidió la devolución de la niña tras conocer los problemas del padre con la justicia.

Mientras la pareja australiana ahora lucha por conseguir al pequeño que ha conmovido al mundo, las autoridades del país se centran en regular los vientres de alquiler y en cerrar agencias que se dedican a facilitar esta práctica.