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El ministro de Energía de Turquía, Taner Yildiz, ha elevado este miércoles a 238 el número de muertos a consecuencia de la explosión y posterior incendio registrado el martes en una mina de la localidad de Soma, ubicada en la provincia de Manisa (oeste).

Yildiz ha indicado que el incidente ha tenido lugar en un momento en el que se estaba realizando un cambio de turno, dejando entrever que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas.

El ministro ha detallado que 363 de los 787 mineros que se encontraban en el lugar en el momento del suceso han sido localizados, incluyendo los 201 fallecidos y los 80 heridos, cuatro de los cuales se encuentran en estado crítico.

Las autoridades no se han pronunciado por el momento sobre la causa de la explosión, si bien Yildiz ha descartado que se haya debido a una explosión de metano, según ha informado la agencia estatal turca de noticias, Anatolia.

Los trabajadores estarían a 3,5 kilómetros de distancia de la salida, según Yildiz, que situó el origen del incendio a 150 metros de profundidad.

El ministro ha asegurado que siguen inyectando oxígeno en la mina y que el incendio provocado por la explosión continúa activo. Además, ha explicado que ya se han realizado autopsias a 72 cadáveres y que, hasta ahora, han sido identificados 124 cuerpos. Las primeras 17 autopsias han revelado que los mineros fallecieron por inhalación de monóxido de carbono.

La Fiscalía de Soma ha abierto una investigación para determinar las causas del accidente y esclarecer si había trabajadores ilegales en la explotación.

Tanto Erdogan, que tenía previsto un viaje a Albania, como el presidente de Turquía, Abdulá Gul, han cancelado sus respectivas agendas. Gul iba a iniciar una visita a China el próximo viernes.