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En concreto, esta asociación ha confirmado 138 arrestos y 51 personas heridas, a lo que se suman alrededor de una veintena de detenciones realizadas por las autoridades en la capital turca, Ankara, informa el periódico 'Hurriyet'.

Los actos por el Primero de Mayo en Estambul han derivado en una auténtica batalla campal con cargas policiales, lanzamiento de gases lacrimógenos y uso de cañones de agua, mientras que los manifestantes han lanzado cócteles molotov y pirotecnia.

La oficina del gobernador regional ha acusado a “grupos terroristas ilegales” de estar detrás de estos enfrentamientos y de intentar bloquear de nuevo la plaza Taksim, escenario de una acampada en 2013 contra la demolición del parque Gezi. La plaza estaba cercada con barreras metálicas y solo se permitía el paso de residentes y personas que trabajen en la zona.

Unos 40.000 policías participaban en el dispositivo de seguridad de Estambul para este Primero de Mayo, con agentes trasladados especialmente desde siete provincias.

Además de los cañones de agua y medios antidisturbios convencionales, los policías están equipados con pistolas de pintura para identificar a los provocadores y portarán cámaras en los cascos para poder transmitir de manera instantánea cualquier información sobre lo que acontezca.

INTENTO DE SECUESTRO

También en relación con este Primero de Mayo, un pasajero ha intentado secuestrar un avión de Anadolu Jet que cubría una ruta entre Nicosia (Chipre) y Ankara. El pasajero se encerró en el baño y amenazó con detonar un explosivo si no se desviaba el avión a Estambul.

El individuo, de 50 años, dijo que disponía de un dispositivo GPS, ha relatado otro de los pasajeros, Kansu Aksu, en declaraciones a 'Hurriyet'.

Sin embargo, el avión aterrizó en Ankara según lo previsto. “Tras el aterrizaje, más de una decena de policías sacaron al hombre del baño y lo detuvieron. Los pasajeros estaban conmocionados”, ha relatado Aksu.