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La tragedia que el 6 de febrero se produjo junto a la frontera ceutí de El Tarajal, donde 15 inmigrantes murieron intentando alcanzar a nado la costa española, no ha tenido un impacto en la preocupación de los ciudadanos españoles por la inmigración que recoge el Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y según el cual, esta habría disminuido.

En concreto, el trabajo de campo del último sondeo se llevó a cabo entre el 1 y el 11 del mes pasado, por lo que la segunda mitad de las encuestas se realizaron cuando ya había tenido lugar la tragedia y en plena polémica sobre el uso de materiales antidisturbios por parte de los guardias civiles que custodiaban aquel día la frontera.

En este contexto, un 2,1 por ciento de los encuestados refieren que la inmigración es uno de los tres principales problemas actuales de España, una décima menos que en el mes anterior, y sólo un 0,8 por ciento lo refiere como uno de los problemas que le afecta más a nivel personal.

De este modo, la inmigración se sitúa más allá del decimosexto puesto en una lista de los problemas para España que, según los ciudadanos, encabezan el paro (81,1%), la corrupción y el fraude (44,2%), los problemas de índole económica (28,3%), los políticos y sus partidos (24,2%) y la sanidad (10,8%).

La inmigración, con el 2,1%, se sitúa al mismo nivel de preocupación para los españoles que “los problemas relacionados con la juventud” y “la subida del IVA”, aunque es percibido como problema por encima de la violencia sobre la mujer (0,4%), la reforma laboral (0,2%) o el funcionamiento de los servicios públicos (0,6%).