domingo, 9 agosto 2020 10:40

¿Miedo a perder el trabajo? Padres de fin de semana, como los de antes, por el miedo al desempleo

La pregunta es fácil de hacer y no tan sencilla de responder: ¿Esto es lo que escondía la modernidad o más bien lo que nos deja la crisis? Se presentan dos tendencias preocupantes para los padres españoles. Y es que, además de ver reducido el tiempo con sus hijos al fin de semana y volver a un modelo de familia que parecía habíamos dejado atrás en España, varias asociaciones de padres y algunos sindicatos llaman la atención sobre un fenómeno que tiene que ver con el mismo asunto: la inseguridad laboral y miedo al paro. Y es que en los últimos años, en los colegios españoles se nota una reducción de la asistencia de los progenitores a las reuniones y tutorías a las que están convocados en el colegio de sus hijos. ¿Es una cuestión de fuerza mayor? Si no lo es, se parece mucho.

Analicemos por separado. ¿Cuántos avances sociales conseguidos en las últimas décadas se pierden a consecuencia de la crisis? Son retrocesos, además, que pueden tener consecuencias económicas importantes. Un caso claro es el tema de la natalidad y la implicación de los padres en la crianza de sus hijos. Tras años de avences importantes en las relaciones de género en el entorno familiar, con cada vez más padres ganando terreno y comprometidos con su paternidad, la crisis económica está obligando a muchos varones a dar un paso atrás y renunciar a compartir esa tarea con la madre. ¿Por qué razón? Se centran, en exclusiva, en un trabajo cada vez más exigente, más absorbente y difícil de mantener. Y es que, en la mayoría de las ocasiones, gana el miedo atroz a perder el empleo, con lo que se vuelve al viejo rol masculino de los tiempos en los que los padres ejercían como tales los fines de semana.

“La crisis es cíclica, pero dejará cosas que si se convierten en estructurales y que afectarán radicalmente a las familias. Y es que el tiempo que no dedicamos a trabajo disminuye muchísimo, y así , no solo la paternidad cambia y regresa a viejos modelos, sino cuestiones que tienen que ver con la sociedad y con el modelo en que nos desarrollamos como personas”, sugiere Elisa Chuliá, profesora profesora de Ciencias Políticas y Sociología de la Uned.

                  

Eso es, precisamente, lo que descubre y analiza el estudio sobre el retroceso en el rol familiar del padre que coordina la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (Icrea) de la Universitat Pompeu Fabra, y editado por la Obra Social “la Caixa”, que desnuda la dramática situación de la natalidad en España, sus causas y sus consecuencias futuras para el país. 

Pese a los deseos de comprometerse con el cuidado del hijo, la realidad es que la pésima situación del mercado laboral conduce a muchos a hombres a reducir su presencia doméstica a favor del trabajo. El estudio se basa en 68 entrevistas a hombres que esperan su primer hijo, y que revelan que el deseo mayoritario de los mismos es “escapar del tradicional modelo de familia del varón sustentador”, ausente por la necesidad de mantener a su prole. ¿Qué está pasando? “Muchos hombres ven difícil encontrar tiempo para estar con sus hijos”, amparándose en la inestabilidad laboral y en las necesidad de prolongar las ya de por sí largas jornadas de trabajo, resume este análisis.

Hombres que no quieren parecerse a sus padres pero que sin embargo, vuelven a reproducir sus actitudes. Porque en esos casos, son las mujeres las que han de renunciar a su proyección laboral y reducir sus jornadas o flexibilizarlas. Porque para que el hombre mantenga su jornada laboral, estas modifican la suya, haciendo de nuevo la crianza una cuestión exclusivamente femenina, señala esta investigación.

El hecho de que sea la mujer la que disponga de más derechos -y que estos estén afianzados en el mudo laboral- frente al hombre, otorga a la madre la obligación de ser ella la que se ausente del trabajo o modifique su jornada, mientras el hombre entiende que no tiene derecho a modificar la suya. Según el estudio, es preciso abordar la cultura laboral tradicional y las normas de género que actualmente otorgan diferentes derechos, deberes, responsabilidades y estatus a la paternidad y a la maternidad.

Para Chuliá, no obstante, este apunto habría que perfilarlo: “La crisis, aunque parezca lo contrario se ha cebado más con los hombres, castigando más a sectores en los que ellos estaban más involucrados, como la construcción. Así es que los varones desocupados, pese al tiempo que tienen que dedicar a volver al mercado laboral, sí que cumplen con un rol más moderno en el seno de las familias. Habría que indagar hasta que punto, porque esto es también un factor que depende del nivel formativo y cultural”.

                   

Es un circulo vicioso muy claro: La regresión de los avances en la igualdad de género, sin embargo, perjudicará la fecundidad ya que, según este estudio, la natalidad aumenta en aquellos países en los que la implicación de padres y madres es mayor -caso de los países escandinavos-. No favorecer esta implicación por parte de las autoridades competentes, aboca a un futuro demoledor desde el punto de vista demográfico y, por supuesto económico.

¡NI SIQUIERA TENGO TIEMPO PARA IR A LAS REUNIONES DEL COLEGIO!

Pero, una pregunta nos lleva al otro tema que anunciábamos. ¿Para qué tener hijo si ni siquiera podré ir a las reuniones de su colegio? Algunas asociaciones y remitieron una carta al Gobierno el pasado mes de febrero en la que pedían que se establezca un permiso para que los padres puedan acudir al colegio de sus hijos para participar activamente en su educación: Conocer a sus tutores y profesores y compartir con ellos la ardua labor de educar. 

Carlos López, secretario general de la Federación de Enseñanza de UGT, lo resume en la solicitud de que “con carácter general se establezca un permiso laboral temporal para que los padres puedan ausentarse del trabajo en horario escolar con el fin de mantener encuentros con los tutores y profesores de sus hijos”. Para López, no se puede esperar sentado a que se produzca un  cambio de mentalidad, ya que la educación es un atarea urgente y compartida por padres y profesores. “Sabemos que tanto la petición como el cambio social no es una cuestión de hoy para mañana, pero conviene ir pensando en ello. Mañana es hoy”, concluye.

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