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La evacuación del edificio era una de las condiciones de la amnistía concedida por las autoridades ucranianas a los manifestantes encarcelados desde el inicio de las protestas.

El edificio permanecía ocupado desde el pasado 1 de diciembre y era conocido como “el cuartel general de la revolución”, a cuyas puertas permanecían acampados más de 600 manifestantes contra el presidente Viktor Yanoukovich.

El desalojo ha sido una condición clave para la aplicación de la ley de amnistía a los 234 manifestantes detenidos drante las protestas, y que han sido puestos en libertad, aunque están acusados de delitos punibles con penas de hasta 15 años de prisión.