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España ha pasado de ser un país receptor de inmigrantes a ser un país emisor. Y perdemos población: según el INE, el año pasado el saldo entre quienes marchan y quienes llegan es de 118.238 personas menos. Salieron de España 259.227. Y, aunque la mayoría siguen siendo extranjeros que presumiblemente regresan a sus países de origen (210.537), cada vez hay más españoles que buscan probar suerte fuera de nuestras fronteras, 39.690 el año pasado.

Muchos de ellos son los “jóvenes aventureros” a los que se refirió en su momento la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, y que ahora se muestran dolidos y confusos. Y es que si la “aventura” les va mal pueden verse en una situación complicada: el pasado 26 de diciembre se publicó en el BOE una enmienda en la que se deja sin cobertura sanitaria a los parados que hayan agotado las prestaciones y que residan por más de 90 días en el extranjero.

“A efectos del mantenimiento del derecho de las prestaciones sanitarias en las que se exija la residencia en territorio español, se entenderá que el beneficiario de dichas prestaciones tiene su residencia habitual en España aún cuando haya tenido estancias en el extranjero siempre que éstas no superen los 90 días a lo largo de cada año natural”, dice el texto.

Teniendo en cuenta que muchos se deciden a emigrar cuando ya han agotado las posibilidades aquí, y que no es raro verse abocado en los primeros meses a trabajar en negro en el país receptor la medida ha preocupado a muchos  De hecho, la decisión ha provocado toda una polvareda en redes sociales, y la petición para su retirada en Change.org lleva más de 300.00 firmas de adhesión. La petición se basa en la carta de una emigrante española residente en Bolivia, que hace observaciones tan duras como esta: “Parece que ustedes ya no se conforman con vernos sin trabajo en España, sino que también nos quitan uno de los derechos que recoge nuestra Constitución (sí, esa que tanto defienden ustedes) y nos obligan a buscar asistencia sanitaria privada. Quizás no todo el mundo pueda pagarla, aunque eso, a estas alturas y viendo todas sus reformas, a ustedes qué más les da”.

“NO SE QUIERE QUITAR LA SANIDAD A NINGÚN ESPAÑOL”

Fuentes del Ministerio de Sanidad aseguran a este diario que con esta medida“no se quiere quitar la sanidad a ningún español” sino “evitar abusos”. Aseguran que tal y como estaba redactada la norma, un extranjero que hubiera trabajado en España durante un corto periodo de tiempo tendría que ser cubierto por la Seguridad Social española 'sine die'.

Otro de los puntos controvertidos ha sido si realmente se pierde o no la tarjeta sanitaria: desde el Ministerio aclaran que lo que se pierde es la cobertura en el extranjero, pero que ésta se podrá recuperar de manera automática al restablecer la residencia en España.

Las mismas fuentes subrayaban que hasta enero de 2012 los parados de larga duración y sin prestaciones no tenían derecho a la asistencia sanitaria a menos que se hicieran beneficiarios de algún familiar. Es en esa fecha cuando se universaliza la sanidad, con la excepción de aquellos españoles que, sin trabajar, obtengan más de 100.000 euros de renta.

No obstante, tanto los partidos de la oposición, como los sindicatos u organizaciones como el Consejo de la Juventud han criticado duramente una medida que, en su opinión, ataca a los más débiles.

CONFUSIÓN ENTRE LOS EMIGRANTES

El anuncio ha causado mucha intranquilidad entre quienes están fuera de nuestro país. Vaya por delante que la medida no afectará los estudiantes, cubiertos por la Tarjeta Sanitaria Europea o los convenios pertinentes para la formación. En cuanto a quienes tengan un contrato de trabajo fuera de España, deben estar cubiertos por la Seguridad Social del país de destino (de lo contrario, su 'contrato' es un fraude).

¿El problema? Para quienes tras haber agotado sus prestaciones sobreviven en el extranjero trabajando en negro, o viven fuera a costa de la renta de un alquiler o con ayuda de la familia. En realidad, quienes están en esta situación a menudo no notifican su cambio de residencia para evitarse problemas. “Prefiero no contar mi caso… y que no sepan dónde estoy”. Es la respuesta habitual cuando intentamos contactar con ellos. Tienen sus razones para ser prudentes.