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Es una escena que se repite cada viernes. La ministra de la Presidencia, vicepresidenta y portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, explica en rueda de prensa los acuerdos tomados en el consejo de ministros, generalmente acompañada por uno o dos titulares de alguna cartera.

Un día después, esas disposiciones se publican en el Boletín Oficial del Estado. Y es entonces cuando se descubre y conoce la letra pequeña, lo que se escapa de los grandes titulares del viernes.

“La aprobación del copago en la dispensación hospitalaria de medicamentos es un ejemplo de algo que sorprendió mucho al ser publicado en el BOE, incluso a quienes tenían que aplicarlo en los hospitales, y que apenas se anunció“, explica la periodista Eva Belmonte, responsable del blog elboenuestrodecadadía, una bitácora en la que desgrana las publicaciones del Boletín Oficial.

“En el otro lado, se dio mucha publicidad al Real Decreto Ley sobre las tasas judiciales, dando a entender que se ampliaban los beneficiarios de la justicia gratuita cuando en realidad el articulado del BOE reduce el nivel de ingresos en las familias unipersonales para acceder a ella, lo que limita esa justicia gratuita”, afirma Belmonte, quien añade que “la ruedad de prensa es un resumen, destacan lo que les parece más reseñable, más importante. Otra cosa es que sea distinto lo que cuentan allí y lo que se publica en el BOE”. 

“EL GOBIERNO TIENE UN PROBLEMA DE COMUNICACIÓN Y TRANSPARENCIA”

Esta periodista mantiene desde hace algo más de un año su blog, en el que trata de hacer legible y visible lo que esconde el confuso lenguaje legalista del BOE. “Ese lenguaje no está hecho para ser comprensible, su función es otra, pero el Gobierno tendría que explicarlo con un lenguaje más cercano“, asegura.

Sin embargo, en su opinión, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy no está por la labor. “El Gobierno popular tiene un problema de comunicación y transparencia. Les iba bien hablar poco cuando estaban en la oposición y siguen con esa dinámica. No hay ninguna intención de explicar lo que hacen ni de defender su gestión“.

Si el Boletín Oficial del Estado resulta arduo de leer y poco comprensible, “hay cosas que se entienden a simple vista, como lo de la Fundación Felipe González, y hay temas muy complicados como los nombramientos de cargos”, puntualiza Belmonte, ¿qué utilidad puede tener para la ciudadanía?

Ella lo tiene claro: “Es imprescindible que exista porque tenemos una democracia muy opaca: se discuten leyes en comisiones a puerta cerrada, hay reuniones de las que nada se sabe,… El BOE es la única obligación legal de informar que tienen los gobiernos y lo que se publica en él es lo que de verdad pasa o va a pasar”.

Para Belmonte, esta opacidad no es achacable en exclusiva al Partido Popular. “Tengo la sensación de que siempre ha sido así. El PSOE no tuvo ninguna intención de avanzar con la Ley de Transparencia, la dejaron en un cajón. No tratan al ciudadano como una persona adulta y responsable“, remata.