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La Educación anda estos días en pie de guerra por los recortes. Tal vez, cuando hablamos de ello, nos imaginamos los profesores y los alumnos típicos en un aula estudiando matemáticas o literatura pero dentro de esos profesores y alumnos también podemos encontrar a los que se dedican a las artes escénicas.

Se trata de miles de alumnos que en un futuro inmediato desean vivir de la interpretación, la danza o la música. Pero lo tienen muy difícil. Nuestra 'cantera' de artistas también se ve socavada por las decisiones que toma un Gobierno. La falta de subvenciones o su recorte y el IVA cultural del 21% afectan, y de qué manera, a estos estudiantes.

EL CINE, EL TEATRO Y LA TELEVISIÓN

Las altas cifras de paro en el sector de la interpretación hacen que el futuro de los estudiantes cuando terminan su formación sea bastante incierto y las decisiones de las administraciones no ayudan para mejorar la situación.

Por lejos que pueda parecer, el llamado 'IVA cultural' del 21% también afecta a la cantera de intérpretes españoles.

Dos salidas profesionales como formar parte de una compañía ya existente o crear una propia se limitan con este tipo de decisiones.

En el primero de los casos porque las compañías existentes han experimentado una bajada absolutamente considerable de contratos de trabajo debido a ese incremento del IVA; y en el segundo de los casos porque ahora es más costoso y hace falta más dinero para crear una nueva por parte de cualquier alumno que acaba de terminar.

Quien nos cuenta esto es Rafael Ruiz, director de la Real Escuela Superiro de Arte Dramático, la Resad, una de las escuelas de mayor prestigio y de referencia de España.

Rafael reconoce que la falta de oportunidades y de reconocimiento puede crear desánimo en los alumnos (cerca de 400 este año) por lo que es labor de los profesores poner el énfasis en que conozcan su situación, que se conozca a los alumnos, que se cree una red de contactos…

No estamos hablando de una enseñanza minoritaria si atendemos a las cifras que presenta esta escuela. A principio de curso se llevan a cabo unas pruebas de ingreso porque hay muchos más alumnos que plazas ofertadas. Por ejemplo en la rama de actores se pueden llegar a presentar casi 600 personas para 75 plazas.

¿Cuántos llegarán a vivir de esta profesión? A los problemas ya detallados, Rafael Ruiz hace hincapié en uno más: el intrusismo.

“No te piden el título para ejercer como actor”, explica. A los recortes, subidas de impuestos y situación de paro hay que sumar por tanto una barrera más.

Y la solución no es fácil pero pasa por ser una lucha “combinada”, a juicio del director de la Resad, es decir, voluntad política por un lado y del personal académico por otro.

Con el llamado 'plan Bolonia', el mundo de la enseñanza dramática también ha sufrido cambios. Gracias a ello, como en todas las carreras universitarias, los alumnos aún en periodo de formación deben recibir prácticas y ahora la lucha están en cerrar acuerdos y convenios con los agentes que puedan ofrecer esas prácticas.

Por todo ello, por el futuro de la Educación también en este ámbito, es importante según Rafael Ruiz el hecho de hacerse visibles con movilizaciones como la de estos días por la falta de apoyo que también sufren los futuros intérpretes de nuestro cine, nuestra tele y nuestro teatro.

Y no vale para ello apostar por irse a trabajar al extranjero porque, al contrario que pasa con la danza o la música, el idioma es un hecho fundamental a la hora de poder encontrar un trabajo de actor en el extranjero. Una limitación más.

LA DANZA, A REINVENTARSE

El mundo de la danza no es ajeno tampoco a los problemas económicos. La 'cantera' de estudiantes españoles está muy preparada pero se encuentra con el problema de siempre: no pueden trabajar de lo que estudian, al menos en nuestro país.

“El problema real es que no tienen salidas profesionales, el panorama es desolador, cada vez hay menos compañías”, cuentan desde la Asociación Cultural por la Danza.

El futuro de nuestros bailarines, más bien de color oscuro, contrasta con su presente ya que “la formación está mejor que nunca, hay más conservatorios que en cualquier otro momento y opciones tienen todas las del mundo”, indican desde la misma asociación.

Ese buen hacer en la formación se nota en el número de alumnos.

Por ejemplo, en el Conservatorio Superior de Danza 'María de Ávila' de Madrid, uno de los más prestigiosos de España, tienen matriculados 210 alumnos este año, con una “explosión de extranjeros”, según indican desde allí, lo que viene a confirmar la buena salud de nuestra enseñanza en esta materia. Esa gran cantidad de alumnos extranjeros llega a nuestro país por su buena fama pero cuando se formen se irá a trabajar a otro sitio.

Por eso desde el propio Conservatorio indican que los alumnos van a tener que reinventarse y que los que van terminando su formación poco a poco ya lo van haciendo: depender menos del dinero público (que apenas llega) y recurrir a otras alternativas como ser autopatrocinadores o a los microcréditos.

“Este modelo se debe cambiar”, dicen desde allí.

Desde la Asociación Cultural por la Danza coinciden en esta lectura. El dinero público ya no llega y para muestra, un botón: Este colectivo organizaba desde hace tiempo 'Transdanza', un festival que podía salir hacia adelante gracias al dinero de la Comunidad de Madrid. Pues bien, este año no llega ese dinero y por tanto se deja de hacer el festival.

LA MÚSICA, PENDIENTE DE LOS AYUNTAMIENTOS

Si desde la danza se aludía al dinero público, desde las escuelas de música la situación es peor en cuanto a este aspecto.

La mayoría de Ayuntamientos, grandes y no tan grandes, han sufragado hasta ahora las escuelas de música pero con la crisis han cerrado el grifo siempre con los mismos argumentos: se trata de enseñanzas no curriculares y por tanto el gasto no es obligatorio ni básico.

Hay escuelas que han presentados un ERE, como la de Valladolid; otras han cerrado, como las de Tegueste y Teror en Canarias y la de Alcázar de San Juan en Ciudad Real; y en la mayoría se han incrementado los precios de matrícula (de 50 a 150 euros al mes en Madrid por ejemplo).

De hecho, según los datos, las matrículas se han incrementado de media estos años en un 27%.

Otras escuelas están en el alambre, como las de Tolosa y Mérida en Navarra y Badajoz respectivamente.

Parece claro entonces que la educación en este área también tiene que reinventarse o al menos mirar de reojo a la enseñanza privada.

Esa es la misión, por ejemplo, que tiene la Red Española de Escuelas de Música: “Que se escuche la voz de las escuelas privadas de música” que, según ellos, cubren las carencias de la pública y de hecho tratan también de limitar la dependencia de la música del sector público.

Los alumnos matriculados se han incrementado en casi todas las escuelas. Municipio pequeños como Vitigudino y Santa Marta de Tormes, ambos en Salamanca, han aumentado un 20 y un 47 por ciento respectivamente. Y se trata de escuelas pequeñas, con 77 y 289 alumnos matriculados respectivamente.

Son solo dos ejemplos que nos dan una idea de la demanda que hay en municipios o ciudades más grandes y en la cantidad de chavales que apuestan por la música como el trabajo que les dé de comer en un futuro.