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El ataque más sangriento se produjo en la zona de Al Salam, 30 kilómetros al noreste de Baquba, capital de Diyala, donde al menos cuatro personas perdieron la vida y otras nueve resultaron heridas, entre ellas tres mujeres, por el estallido de un artefacto cerca de varias tiendas.

Media hora después, un coche bomba explotó junto a una concurrida cafetería en el pueblo de Al Hueish, 25 kilómetros al noroeste de Baquba, y mató a cinco personas e hirió a trece.

En el área de Al Bawiya, 7 kilómetros al este de Baquba, la detonación de un artefacto explosivo al paso de un vehículo causó tres muertos y cinco heridos.

Otro vehículo cargado con explosivos estalló en el pueblo de Al Jales, 20 kilómetros al norte de la capital provincial, sin ocasionar víctimas, aunque dejó abundantes daños materiales en locales comerciales y coches aparcados en las proximidades.

La provincia de Diyala, donde conviven suníes y chiíes, y árabes, kurdos y turcomanos, es escenario de frecuentes ataques.

Irak sufre en la actualidad un repunte de la violencia: en agosto pasado murieron 804 personas.

Según cifras de la ONU, desde principios de 2013 han perdido la vida unos 5.000 civiles iraquíes.