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Los fondos tienen como “objetivos específicos” mejorar la calidad del proceso presupuestario, aumentar la eficiencia del gasto público y lograr mayor transparencia y rendición de cuentas, de acuerdo con la nota de prensa del BID.

Entre las acciones a ejecutar figuran “la formulación de presupuestos plurianuales por las empresas públicas y entidades de la administración central, el avance de la gestión pública basada en resultados mediante convenios de desempeño y la expansión de la cobertura de los sistemas de información fiscal en el nivel subnacional”.

Se trata del tercer préstamo del organismo internacional a Bolivia destinado a fortalecer la eficacia en el área fiscal, después de los realizados en 2005 y 2010, y que han resultado en “avances importantes”, como el desarrollo de un marco macrofiscal de mediano plazo.

La financiación del BID consiste en 84,8 millones provenientes del capital ordinario con un plazo de amortización de 30 años y un período de gracia de 6 años, más 21,2 millones adicionales del Fondo para Operaciones Especiales a un plazo de 40 años.