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El ministro británico de Exteriores, William Hague, cuyo Gobierno ha descartado de momento una intervención militar en Siria, insistió hoy en que el uso de armas químicas en ese país es “un mal que hay que combatir de una manera u otra”.

Hague hizo estas declaraciones en un programa de la BBC en vísperas de reunirse mañana en Londres con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien visita varios países europeos para recabar apoyos a un ataque contra el régimen sirio.

En la entrevista televisiva, Hague aseguró que el Gobierno de David Cameron, que el pasado 29 de agosto perdió una votación en el Parlamento para realizar una intervención en Siria, no forzará otro voto sobre el mismo asunto, a no ser que la situación cambie drásticamente.

“Si las circunstancias cambian de forma dramática, entonces, claro, todo el mundo mirará la situación bajo una luz diferente”, afirmó, si bien subrayó que “no hay garantía” de que la oposición laborista, que en agosto votó en contra del ataque, fuera a pronunciarse de manera distinta.

Pese a que el Gobierno de Cameron favorece una intervención militar liderada por Estados Unidos (ahora sin participación del Reino Unido), Hague insistió en que no se trata de un Ejecutivo con ganas de guerra y aseguró que “se han aprendido las lecciones de Irak”.

El titular del Foreign Office dijo también que, pese a su decepción por no poder contar con su principal aliado, Estados Unidos entendió la decisión de la Cámara de los Comunes y ello no enturbiará la relación entre ambos países.