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La Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB), organizadora de las marchas, no pidió el voto para ningún partido en concreto, aunque la mayoría de sus reivindicaciones, como la aprobación de un salario mínimo, está recogida en los programas del bloque opositor: el Partido Socialdemócrata, Los Verdes y La Izquierda.

Según los medios alemanes, la manifestación más numerosa tuvo lugar en Hannover, donde salieron a la calle alrededor de 13.000 personas, mientras que cerca de 2.000 manifestantes se congregaron ante la berlinesa Puerta de Brandeburgo, y varios cientos marcharon en Fráncfort.

Alemania registra la tasa de paro más baja de los últimos veinte años, con un 6,8 por ciento, y ése es uno de los principales argumentos que esgrime la coalición de gobierno de Angela Merkel para reclamar el voto en los comicios del 22 de septiembre.

Sin embargo, la oposición hace hincapié en los millones de empleos precarios -minijobs, contratos a tiempo parcial y contratos por horas- que existen en el país y ha hecho del salario mínimo de 8,5 euros por hora el eje de su campaña.

En declaraciones en Hannover, Helga Schwitzer, miembro de la junta directiva de IG Metall, criticó el aumento de la edad de jubilación a los 67 años.

Según sus datos, uno de cada tres alemanes no ve posible trabajar hasta esa edad y el 42% teme que no le alcance la pensión.

Por su parte, el presidente del sindicato Verdi, Frank Bsirske, hizo hincapié en la necesidad de un salario mínimo frente a la precarización del mercado laboral.