Compartir

Los casos ilustradores y opuestos son los Juegos de Barcelona o Atlanta, con éxitos de imagen, deportivo y financiero; o los Juegos Olímpicos de Montreal, cuya deuda se acabó de pagar hace escasos meses, tras más de 35 años. Pero hay múltiples estudios que sostienen las dos posturas enfrentadas, la que aboga por la conveniencia y oportunidad histórica de organzar los Juegos Olímpicos y quienes no comparten la idea por el riesgo económico que supone en un momento de especial debilidad de nuestra economía.

TODO VENTAJAS

Y hay un elemento en que ambas opiniones se pueden llegar a encontrar: El empleo. Desde una perspectiva keysesiana, la inyección de gasto e inversión puede producir un crecimiento de empleo.Según la Comunidad de Madrid existen cifras y proyecciones: Madrid 2020 supondría la creación de más de 50.000 nuevos empleos a tiempo completo en la Comunidad, según el informe de impacto económico que ha analizado y presentado a los medios de comunicación el Ejecutivo regional.

El Ejecutivo regional asegura que la celebración del evento más global del mundo tendría un impacto de 2.471 millones en el PIB regional y atraería más de 800.000 turistas adicionales, con un gasto estimado de 625 millones. Y todo esto, ¿con qué coste? 583 millones de euros es la inversión en infraestructuras deportivas y de transporte que debería asumir, solo, el Ejecutivo regional, un tercio del total de las inversiones de la candidatura.

A este respecto, desde la Comunidad se dice que buena parte de las actuaciones ya están hechas, por lo que se sostiene que Madrid 2020 es “la candidatura más austera que se ha presentado hasta ahora”.

Y SIN ÉXITO FINANCIERO, PAGAMOS TODOS

Sobre ese dato, el enfoque contrario también encuentra datos en los que apoyarse: Una cosa es el presupuesto del comité organizador y otra, muy distinta, aquel destinado a infraestructuras, instalaciones deportivas y acondicionamiento de la ciudad.

Para el primer caso, el Comité Organizador de los Juegos de Madrid iene previsto invertir algo más de 2.400 millones de euros, que planea recuperar gracias a los ingresos por venta de entradas y por patrocinios.

¿Y si los beneficios no cubren los gastos e inversión? El Estado, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital española se comprometen a aportar el dinero que falta, a partes iguales, en un plazo máximo de dos años tras la finalización el evento. O sea, todos.

En la otra pata del banco del presupuesto global, el que no está incluido en el del Comité Organizador, es decir, aquel destinado a infraestructuras, acondicionamiento de Madrid etcc, era de 1.650 millones de euros.

Pues bien, tras la visita del COI, se elevó hasta los 2.500 millones. O sea, sin haber comenzado de manera efectiva, ni siquiera las obras de 'La Peineta', el presupuesto ya se había hinchado en un 51,5%.

Un estudio elaborado por la Cátedra Pasqual Maragall D´Economia i Territori titulado 'Costes y beneficios de unos JJOO: ¿La excepción de Barcelona?', asegura al respecto del coste de las instalaciones, que este se puede disparar por “lo inusual de las construcciones, que no permite prever el gasto económico que supondrá la edificación de sedes deportivas e infraestructuras”.

Hay más, el Financial Times afirma que el dinero olímpico no se puede plantear como una inversión porque cualquier gran acontecimiento deportivo es un acto de consumo.

Los únicos beneficios seguros son los que obtendrán la industria del deporte, las empresas de la construcción y las entidades organizadoras, mientras que los costes recaen sobre los contribuyentes ya que se financian por medio de impuestos que “no se ven compensada por ningún estímulo local al crecimiento causado por el propio evento”.

EL DINERO NO ES INFINITO

Sobre el riesgo económico que supone organizar unos Juegos, un estudio de la Escuela de Negocios Said de Oxford, analiza tanto el coste como el sobrecoste de todos los Juegos organizados entre 1960 y 2012. El resultado no puede ser más negativo: De media, han costado un 179% más de lo presupuestado en el inicio.

Además , como el dinero no se multiplica y las inversiones económicas  se orientan hacia instalaciones e infraestructuras relacionadas exclusivamente con los JJOO, las partidas de inversión y gasto en servicios sociales, incluido el deporte de base o los polideportivos municipales, también decrecen.