Compartir

En sus discursos de campaña, Merkel se ha cuidado incluso de no mencionar el nombre de Steinbrück.

A veces Merkel se limita a celebrar los buenos datos económicos de Alemania que, según ella, hacen de su gobierno el más exitoso desde la reunificación.

En otras ocasiones, pinta el fantasma de una eventual coalición del Partido Socialdemócrata (SPD), de Steinbrück, con Los Verdes y con el La Izquierda, una agrupación resultante de una fusión entre postcomunistas y algunos socialdemócratas.

Una coalición de este tipo, que tanto el SPD como Los Verdes no se cansan de descartar, atentaría con alzas de impuestos contra el buen desarrollo económico de Alemania y contra la creación de empleo.

Steinbrück, por su parte, se viene esforzando por marcar diferencias frente a Merkel en lo relativo a la política social pero sin mayor éxito, en parte porque por cada propuesta concreta del SPD en este terreno la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de Merkel formula una bastante similar.

Un ejemplo claro es la propuesta del SPD de fijar por ley un salario mínimo interprofesional de 8,50 euros por hora ante el que la CDU responde con un plan para determinar que ningún salario pueda estar por debajo de un determinado porcentaje de lo fijado en los acuerdos sectoriales.

La ventaja que lleva la CDU, sumado a su ala bávara la Unión Cristianosocial (CSU), le permite a Merkel evitar los enfrentamientos.

A eso se agrega que su popularidad personal está claramente por encima de la de Steinbrück con lo que, de cara a las elecciones del 22 de septiembre, le basta con continuar con una campaña de perfil bajo en la que su imagen se convierte en la parte más decisiva de su programa.

Steinbrück, en cambio, tiene que aprovechar el duelo de mañana para tratar de marcar diferencias apelando ante todo a los indecisos que, ante las cifras implacables de las encuestas, son prácticamente su única esperanza.

Los duelos televisivos de los candidatos a la cancillería son relativamente recientes en Alemania. Helmut Kohl, durante los 16 años que estuvo en la cancillería (1982-1998) siempre se negó a ellos.

Su sucesor, Gerhard Schröder, a quien muchos llamaban el “canciller de los medios”, en cambio, aceptó el reto de medirse en 2002 con Edmund Stoiber y en 2005 con la propia Merkel.

Merkel continuó la tradición y, después de enfrentarse a Schröder en 2005, se midió hace cuatro años a Franck-Walther Steinmeier y ahora tendrá a Steinbrück como contendiente.

Los partidos pequeños han sido desde el comienzo críticos con los duelos televisivos entre los candidatos a la cancillería de los dos grandes partidos por considerar que se trata de una institución contraria a una democracia parlamentaria y más propia de una democracia presidencialista como la de EEUU.

A eso se agrega que Alemania es un país en el que las mayorías absolutas son raras por lo que casi siempre -la única excepción fue la tercera legislatura de Konrad Adenauer (1957-61)- ha habido gobiernos de coalición.

De momento, las encuestas apuntan o bien a una mayoría de la actual coalición, formada por la CDU/CSU y el Partido Liberal (FDP), o a una situación en la que ni esta alianza ni una potencial entre el SPD y Los Verdes pudieran formar gobierno.

Eso podría llevar a una gran coalición presidida por la CDU/CSU, cuya ventaja en las encuestas sobre el SPD supera los diez puntos, en la que Steinbrück descarta participar.

Otra variante sería una alianza de la CDU/CSU con Los Verdes, hasta ahora inédita a nivel federal pero ya experimentada en la ciudad estado de Hamburgo.

Rodrigo Zuleta