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Cerca del reverendo Martin Luher King se encontraba la discreta figura que fecundó algunas de las partes de un texto mítico para la sociedad estadounidense, el abogado Clarence B. Jones, íntimo de King. Ambos promovieron la igualdad racial dentro de un país dividido como EE UU cuando el racismo cubría buena parte de la sociedad y una minoría racial intentaba abrirse un camino legítimo.

Jones no quería protagonismo pero también tenía un sueño, el mismo que Martin Luther King. Él fue quien trabajó el discurso mano a mano con el pastor durante todo el proceso previo y también redactó fragmentos del texto que habría de utilizar el pastor en la llamada 'Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad', celebrada el 28 de agosto de 1963, en el transcurso de la cual se pronunció la famosa frase: “Yo tengo un sueño”.

Tras la muerte del Premio Nobel de la Paz en 1968, es la única persona viva autorizada para testificar cómo fue la redacción del discurso que cambió la forma de ver las diferencias étnicas en los Estados Unidos.

El que fuese abogado personal de King no quiere quitar protagonismo a su amigo, y no le gusta que digan que ayudó a escribir el histórico discurso. Según declaraciones a BBC Mundo, él fue “un instrumento accidental en un punto histórico”. Todo lo que hizo, según dijo en la entrevista, fue sugerirle un texto con las ideas que habían discutido previamente.

Palabras improvisadas

La casa en la que vivía Jones, en Nueva York, fue el eje central de toda la estrategia detrás el evento, ya que en ella incluso retocó las notas personales de King. Jones hace mucho hincapié en que “fueron sus palabras y sus pensamientos” -los de Martin Luther King- los que transcribió en la célebre nota.

Las famosas cuatro palabras “I have a dream” que pronunció le salieron desde dentro, ya que no estaban escritas y fueron completamente improvisadas al responder a la interpelación de la cantante de góspel Mahalia Jackson para que les hablase de su sueño, emocionando al público asistente. Sólo fueron utilizados por el pastor los primeros siete párrafos escritos por su 'mano derecha', Clarence B. Jones.

El amigo de King, reconoce que lo ocurrido fue como si la electricidad se apropiara del lugar ?ante el monumento a Lincoln en Washington-. Algo sobrenatural que traspasa el tiempo y aún hoy sigue emocionando a coetáneos.