viernes, 14 agosto 2020 10:48

Familiares víctimas del conflicto interno en Perú reclaman ayuda del Estado

Cerca de 200 personas se congregaron en el monumento El Ojo que Llora, construido en 2005 para recordar a las víctimas de la violencia, estimadas por la CVR en cerca de 70.000, la mayoría de ellas a manos del grupo terrorista Sendero Luminoso.

El Ojo que Llora tiene en su núcleo un estanque y sobre este una gran piedra de la que brota agua en forma de lágrimas, además rodeado de un laberinto de círculos de cantos rodados, con los nombres plasmados de las víctimas.

Este monumento fue adornado este miércoles de colores vivos con las vestimentas típicas de muchos de los manifestantes y con pancartas en las que señalaban sus remotos lugares de origen para recordar el horror que vivieron.

Los familiares tienen previsto realizar también hoy una marcha hacia el Congreso, posteriormente dirigirse hacia el Palacio de Justicia y concluir su recorrido en la Plaza San Martín.

Rocío Paz, representante de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, colectivo que reúne a 81 instituciones, dijo que buscan que se aumente las reparaciones económicas individuales a los familiares, establecer un plan nacional de desaparecidos y que no se archiven casos por falta de información.

Actualmente los familiares de las víctimas están recibiendo una reparación de 10.000 soles (unos 3.500 dólares), pero ellos proponen que la cifra sea de 34.000 soles (unos 12.000 dólares), según declaró Paz a Efe.

El presidente de la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Víctimas de la Violencia Política (Conavic), José Sayán, lamentó que “hay gente que no tiene información de toda la etapa de terror, de enfrentamiento y de muerte que hubo en el país”.

“Yo creo que es importante que las personas entiendan que estamos en camino hacia una reconciliación nacional y que tenemos que consolidar la paz”, dijo a Efe Sayán, quien perdió a su padre en 1985 cuando fue asesinado por miembros del grupo terrorista Sendero Luminoso en la región central de Huánuco.

“Tenemos que luchar todos juntos para que la historia del Perú la conozcamos todos y que esto no se vuelva a repetir nunca más”, agregó.

El último recuerdo que tiene Felimón Salvatierra sobre su padre, es el de una noche de 1985 en la que fue capturado por un grupo de encapuchados que irrumpieron en su casa en el distrito de San Juan Bautista, en la región sureña de Ayacucho, la más golpeada por la violencia.

“Yo he visto como ha sido desaparecido mi padre. Nos han atado a mi madre, a mí y a mi hermana, mientras a él se lo llevaron envuelto en mantas”, manifestó a Efe Salvatierra, actual presidente de la Coordinadora Regional de Afectados por la Violencia Política en Ayacucho.

“Exigimos al Estado una reparación digna, justicia, verdad y una reconciliación en base a esto”, insistió.

Como parte de las actividades por el décimo aniversario del informe de la CVR, la municipalidad de Lima ha organizado también el “Encuentro de la Memoria”, con el que se pretende sensibilizar a la población sobre este tema.

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