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Mientras que el turismo español se contrajo entre enero y julio, las llegadas internacionales a España repuntaron casi un 4 %, hasta un récord histórico de 34 millones de turistas.

La caída del turismo nacional se dejó notar en todos los tipos de desplazamientos y en todos los motivos, excepto en aquellos para visitar a familiares o amigos, los únicos que mostraron un ligero incremento.

Además, la encuesta apunta a que, en términos de evolución, se esperan disminuciones en los viajes de turismo interno y, especialmente, en los de turismo emisor.

El volumen de viajes de los residentes aumentó en algunas comunidades autónomas: en los dos archipiélagos, en la Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra y en el País Vasco.

Los desplazamientos con alojamientos hoteleros y no hoteleros se redujeron, salvo aquellos en los que se utilizó la vivienda de familiares o amigos.

La misma tendencia se observó en julio, mes durante el cual, el número de viajes de los residentes en España se contrajo un 2,9 %, tras sumar un total de 16,7 millones.

Mientras, las llegadas internacionales al país se incrementaron en la misma proporción, hasta superar los 7,8 millones de turistas.

Los desplazamientos durante los fines de semana aumentaron ligeramente y supusieron el 55,7 % del total de los realizados por los turistas nacionales en julio, pero el incremento que se produjo no pudo compensar la caída en otros tipos de viaje, como los de vacaciones de verano.

Desde el punto de vista del alojamiento utilizado, tanto en el hotelero como en el no hotelero se redujeron las cifras del año pasado.

Las pernoctaciones de los españoles en hoteles disminuyeron en julio un 1,4 %, el mismo porcentaje en el que repuntaron las que realizaron los turistas extranjeros.

La encuesta destaca como dato positivo que el volumen de viajes de los que se alojaron en viviendas de familiares o amigos, el 40,4 % del total, aumentó ligeramente en julio.