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El efecto de la guerra se diluye

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El temor a la guerra siguió cotizando en los mercados, aunque con mucha menor virulencia. Las Bolsas, al final, se acostumbran a todo. Y pueden interpretar que en un conflicto bélico siempre hay negocio. Porque, pese al escaso apoyo popular que cosecha el ataque a Siria, pese a que el Consejo de Seguridad no respalda la operación militar, pese a las dudas respecto a quién en realidad ha utilizado armas químicas en el conflicto (hay noticias de que también la oposición a Bachar Al Assad lo ha hecho) y pese a que los países que lideran el ataque no saben muy bien quiénes quieren que ?gane? la guerra de Siria, los planes de intervención siguen adelante.

Y algunas, ayer, terminaron la sesión en verde. Fue el caso del Ibex-35, aunque apenas ganó un 0,05%, para dar un último cambio en los 8.398,10 puntos. Pero es que el Ftse Mib de Milán llegó a ganar casi un punto porcentual. Y el PSI-20 de Lisboa terminó prácticamente en tablas.

Da la casualidad (creemos que sólo es eso) de que el Dax alemán fue el peor índice de la sesión, con un retroceso de un punto porcentual. Y decimos lo de casualidad porque Alemania, líder económico europeo, no encabezará a los países del Viejo Continente en su ataque a Siria. Pero es eso, casualidad. Hollande es el que ha llevado la voz cantante en la petición del castigo al país de Oriente Próximo y el Cac 40 perdió un 0,21%.

La huida a los refugios se frena

Incluso las subidas en el mercado de materias primas fueron inferiores a las de la sesión anterior, aunque los precios a los que ahora cotiza el crudo son mucho más exigentes. El barril de Brent, de referencia en Europa, subió ayer un 1%, para superar los 115 dólares, mientras que el de West Texas, de referencia en Estados Unidos, avanzó un 0,73%, para colocarse muy cerca de los 110 dólares. El cobre también bajó. En cambio, el oro frenó su subida y se quedó clavado en los 1.420 dólares. No parece que los inversores quieran refugiarse demasiado en el metal amarillo.

Tampoco los inversores se refugiaron en las deudas ?core?. De hecho, la rentabilidad del bono alemán a diez años volvió a subir: desde el 1,85% hasta el 1,88%. Y el de la deuda estadounidense, desde el 2,74% hasta el 2,77%.

En cambio, la rentabilidad de la deuda italiana bajó: desde el 4,46% hasta el 4,41%. Y la de la deuda española, subió: desde el 4,51% hasta el 4,55%. Por tanto, las primas de riesgo de España y de Italia volvieron a alejarse. No teníamos que haber cantado victoria tan pronto: el mercado sigue viendo más riesgo en España que en Italia. Los inversores deben de estar acostumbrados a la inestabilidad política de Italia. Así llevan desde la II Guerra Mundial y ello no les ha impedido ser un miembro del G-8. De este modo, la prima de riesgo de España subió hasta los 267 puntos básicos, mientras que la de Italia bajó desde los 261 hasta los 254 puntos básicos.

En el mercado de divisas, parece que los inversores sí optaron por aumentar posiciones en el refugio que es el dólar. La moneda comunitaria cedió un 0,47% frente al billete verde, con lo que el tipo de cambio entre el euro y el dólar se situó en 1,3328 unidades. La huida de los activos de riesgo sigue centrada en los mercados emergentes. Sus divisas se siguen hundiendo y ello tiene un efecto terrible en este momento en el que están subiendo los precios del crudo, porque, como se comercializa en dólares, para estos países su precio se multiplica.

En la agenda económica de la sesión, contamos con algunos datos económicos en Europa, como la M3, que mide la liquidez que circula en el sistema y que se supone que el Banco Central Europeo vigila para tomar decisiones de política monetaria. Se comportó de acuerdo con lo previsto. Aunque ahora importa menos. Al BCE no le importa que la liquidez se vaya reduciendo, aunque ello implique el tensionamiento de las condiciones de financiación en los más cortos plazos.

En Estados Unidos, conocimos las preventas de viviendas, que cayeron un 1,3% en julio, más de lo esperado. Los analistas especulan con la posibilidad de que ello se deba al incremento del coste de las hipotecas, que se encuentra en máximos de los dos últimos años. Pero, en todo caso, como estamos viendo estos días, las malas noticias cotizan al alza en los mercados, porque favorecen que la Reserva Federal continúe con su programa de expansión cuantitativa. Quizás detrás de este dato esté la razón de que, al final, muchos mercados de renta variable cerraran al alza. De hecho, el Ibex-35 marcaba los mínimos de la sesión en los 8.285 puntos coincidiendo con la apertura de Wall Street. A partir de ahí rebotó y cerró prácticamente en los máximos del día. No en vano, los principales índices de Wall Street comenzaron la sesión con ganancias y fueron ellos los que hicieron posible que tomaran un poco de aire. Pero también hay quien especula con la posibilidad de que la guerra de Siria dé la excusa que la Reserva Federal necesita para continuar con sus estímulos.

Efectos bélicos colaterales: Repsol, el mejor; IAG, el peor

En el selectivo español, el principal responsable del cierre al alza fue Repsol, que ganó un 3,19%, gracias a la subida del precio del crudo. A continuación, FCC, que también ganó más de un 3%. Le siguieron otras dos constructoras: Sacyr y Acciona, que ganaron más de dos puntos porcentuales. En positivo, varios valores financieros. En primer lugar, BME, que rebotó un 1,38%. Bankinter y CaixaBank también lograron avanzar más de un punto porcentual.

En el otro lado de la tabla, IAG, que retrocedió un 3,85%. El sector de las aerolíneas es el más perjudicado por la subida del precio de los combustibles. Le siguió Dia, que perdió más de un 2%, mientras que Enagás, Ferrovial y Amadeus cedieron más de un 1%. Entre los grandes valores, los que terminaron la jornada a la baja fueron Telefónica e Iberdrola, que cayeron un 0,38% y un 0,07%. En cambio, BBVA y Santander cerraron en positivo: ganaron un 0,44% y un 0,22%.

En el Mercado Continuo, Testa fue el único valor que subió más que Repsol. Se apuntó un 3,83%. En negativo, Tavex fue el peor, con un recorte del 11,42%, seguido de Inmobiliaria del Sur, que cedió más de un 8%, además de Natra, que bajó casi un 7%, y de Sniace, que perdió casi un 6%.