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“Los retos futuros para nuestra seguridad nacional se encuentran en el noreste, norte y noroeste”, declaró el líder Ejecutivo, quien afronta las elecciones generales, que se celebrarán el 7 de septiembre, como líder del Partido Laborista.

Rudd subrayó el interés en la estabilidad de la región y que el traslado de tropas facilitaría la respuesta militar a posibles crisis humanitarias en la zona de Asia-Pacifíco, como las razones para el cambió en la política de defensa australiana.

“La reubicación de las flota al norte y oeste estará completada para el 2030”, señaló Rudd, quien además pidió un plan de “desarrollo, mejora y ampliación” para las bases ubicadas en Darwin, en el Territorio Norte, y Broome, en Australia Occidental.

Las actuales instalaciones ubicadas en Sídney serían abiertas para actividades comerciales y turísticas, aclaró el mandatario.

Australia, aliado de Estado Unidos en la zona, es uno de los pilares fundamentales para mantener el equilibrio de fuerzas en la región Asia-Pacífico y en el Sureste Asiático, este último vive una escalada de tensión por los conflictos territoriales en el Mar del Sur de China.