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Aunque en la práctica los principales candidatos comenzaron ya sus campañas, será a partir de mañana lunes cuando el Tribunal Supremo Electoral oficialice el inicio de la contienda, lo que aumentará los actos proselitistas y la distribución de propaganda.

Según el analista Raúl Pineda, la campaña estará marcada por “la confrontación de los candidatos” y “las heridas sin sanar” a causa del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 contra Zelaya, cuya esposa, Xiomara Castro, aparece punteando las encuestas como candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (Libre).

“El hecho de que hay tres candidatos con posibilidades reales de ganar hace que éstos apresuren el paso y en ese apresuramiento se atropellan unos con otros”, dijo Pineda a Acan-Efe.

Detrás de Castro, líder en la intención de voto con el 19,8% según la más reciente encuesta, aparecen el presidente del Parlamento y candidato del gobernante Partido Nacional, Juan Orlando Hernández (16,7%), y Mauricio Villeda del Liberal (7%).

En los comicios participarán también Orlen Solís por el Partido Demócrata Cristiano; Jorge Aguilar, por el Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD); Salvador Nasralla por el Partido Anticorrupción; y el general retirado Romeo Vásquez Velásquez, por la Alianza Patriótica Hondureña.

Además del candidato presidencial por la alianza entre el Frente Amplio Político Electoral en Resistencia (Faper) y Unificación Democrática (UD), Andrés Pavón.

Aunque oficialmente no ha iniciado la campaña, la polémica sí lo ha hecho. Por ejemplo, Nasralla dijo que si pierde las elecciones es porque “hubo fraude” de parte del Partido Nacional, cuyo candidato rechazó la acusación.

El analista Pineda señaló que la campaña también será marcada por la intervención de la izquierda internacional, que apoya al partido Libre que lidera Zelaya, derrocado cuando promovía una consulta popular para instalar una Asamblea Constituyente desoyendo impedimentos legales.

El Foro de Sao Paulo indicó el pasado día 4 que exigirá la presencia de una misión de observadores de la Unión de Naciones de Suramérica (Unasur) en los comicios y, además, celebrará un encuentro de parlamentarios de América Latina y el Caribe en Tegucigalpa para debatir la situación de la democracia en este país.

Eso, según Pineda es “una actitud injerencista” de los partidos de izquierda de América Latina.

La Iglesia católica de Honduras ha abogado porque las elecciones cuenten con observadores extranjeros, pero pidió que éstos no tengan facultad de “intervenir” en los comicios ni de “promover” candidatura alguna.

El 'fantasma' del golpe de Estado contra Zelaya, que aspira a una diputación por el oriental departamento de Olancho, de donde es originario, también acentuará la actividad electoral, destacó Pineda.

“En Honduras no se trabajo mucho en la reconciliación política y todavía hay muchas heridas abiertas”, enfatizó.

El analista Matías Funes coincidió con Pineda y subrayó que “las secuelas” del golpe de Estado se “van hacer sentir con bastante fuerza” en la campaña.

Agregó que la campaña va ser de “mucha confrontación” pese a que los ocho candidatos firmaron el pasado miércoles un pacto para respetar los resultados de los comicios.

Los hondureños elegirán a Presidente de la República, tres vicepresidentes, 128 diputados al Congreso Nacional, 20 al Parlamento Centroamericano con sus respectivos suplentes y 298 corporaciones municipales.