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Además, según informó hoy la emisora congolesa “Radio Okapi”, en los combates desarrollados entre una brigada de la Misión de la ONU en el Congo (MONUSCO) y las Fuerzas Armadas de la República Democrática de Congo (FARDC) contra los insurgentes del M23 resultaron heridos tres cascos azules.

Los enfrentamientos se reanudaron ayer en la zona de Kibati, a 15 kilómetros de Goma, precisó la MONUSCO en un comunicado.

Los proyectiles caídos ayer, por segundo día consecutivo, sobre la ciudad de Goma fueron lanzados por el M23, según la misión de la ONU.

A los tres civiles fallecidos ayer como consecuencia de los obuses se sumaron otras dos víctimas, manifestantes que participaron en las protestas bautizadas por “Radio Okapi” como “marcha de la cólera” en Goma.

La MONUSCO ha iniciado una investigación junto a las FARDC sobre la muerte de los dos manifestantes, aseguró la emisora.

Los obuses también dejaron varios heridos y numerosos daños en el barrio de Ndosho, en el oeste de esta ciudad, capital de la provincia de Kivu del Norte, fronteriza con Ruanda.

El jefe de la MONUSCO, Martin Kobler, condenó ayer “firmemente los indiscriminados e inaceptables ataques contra la población civil”.

“He ordenado a la MONUSCO reaccionar con toda la firmeza posible contra estos horribles e incalificables crímenes”, aseveró Kobler.

Avanzó que la misión de la ONU llevará a cabo todas las acciones necesarias para proteger a la población: “Estas agresiones a civiles no quedarán impunes”, remachó.

El M23 lo forman soldados congoleños que exigían renegociar el acuerdo firmado el 23 de marzo de 2009 -fecha que da nombre al grupo- por la guerrilla congoleña Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) para su integración en el Ejército, a fin de mejorar sus condiciones.

Sin embargo, el Gobierno de Kinshasa se negó a entablar conversaciones con el M23, lo que condujo a choques con los rebeldes, que crearon su propia estructura y convencieron a numerosos soldados para desertar del Ejército congoleño.

El pasado 20 de noviembre, el M23 tomó la estratégica ciudad de Goma, lo que motivó el desplazamiento de cientos de miles de personas y amenazó con un conflicto de repercusiones regionales.

La RDC está inmersa en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegados en su territorio a unos 19.000 efectivos de la ONU.