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Además de una lucha política entre distintas ramas del Partido Comunista chino, en el juicio a Bo Xilai se libra un drama familiar. Acusado de corrupción, el popular dirigente caído en desgracia hace frente no sólo a los cargos que le imputa el fiscal, sino también a un testigo de cargo muy especial: su propia esposa, Gu Kailai. Condenada el año pasado por envenenar a Neil Heywood, el socio britán…