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“Yo tengo 65 años y he visto calores, calores fuertes, pero este año viene el calor muy, muy intenso”, asegura José Armas, un jubilado que no se quita el sofoco ni acercándose a la playa.

Y lo peor llega a la hora de dormir, cuando se viven noches como la pasada, cuando las temperaturas no bajaron de 28 grados centígrados e incluso estuvieron por encima de 30 parte de la madrugada. “Anoche en Agüimes no se podía estar”, sentencia Armas.

Agüimes marcó la semana pasada durante tres días las temperaturas más altas de España, con temperaturas de hasta 41 grados a la sombra a las que no se acercaban ni en Andalucía o en Extremadura

La sensación de bochorno se refleja hoy de nuevo en todos los rincones del pueblo y ha dejado completamente vacías las calles y terrazas.

Ni siquiera la plaza del pueblo invita a cobijarse bajo la sombra, porque la gran mayoría de los vecinos se decanta por intentar aliviar el sofoco en la playa de Arinaga o por quedarse dentro de casa.

Pero algunos no tienen más remedio que salir en pleno día, como es el caso de Alberto Rodríguez, un jardinero que ha sido contratado por el plan de empleo social del Ayuntamiento y que asegura estar “muy contento” por la oportunidad que le han dado.

De lo único que se queja es del tiempo, aunque en Agüimes saben lo que son las olas de calor, las viven cada año.

Sin embargo, este trabajador dice que otros años venían más espaciadas, pero este agosto “no dan tregua” ni a quien tiene aire acondicionado.

“Los aires acondicionados de algunas personas que conozco se han calentado y han tenido que apagarlos y salir de aquí. Esto ha sido infernal”, resalta Alberto Rodríguez.

El alcalde en funciones de Agüimes, Jesús Trujillo, recuerda que el calor es normal en agosto, pero matiza que los 33,6 grados Centígrados que registró a la 1.00 de la madrugada anoche la estación meteorológica situada en el casco del municipio son “de récord”.

Y “desgraciadamente”, se lamenta Trujillo, cada año aumenta más, un hecho que atribuye al cambio climático y que ya se está notando “en todos los rincones del mundo”.

Alexandra R. Cifre